Cada vez más jubilados españoles están mirando hacia el extranjero para estirar su pensión, y Tailandia se ha convertido en uno de los destinos más comentados. Rafa, un jubilado español que cobra alrededor de mil euros al mes, asegura que su situación económica cambió por completo cuando decidió mudarse al sudeste asiático.

“En España, llegaba el día 25 del mes y no tenía ni un duro”, explica. Con una pensión modesta y el coste de vida cada vez más alto, cuenta que cada mes era un ejercicio de supervivencia económica para poder asumir todos los costes asociados a una vida austera. El alquiler, la comida y los gastos básicos absorbían prácticamente todo su dinero sin poder darse ningún gusto.

Una pensión que en Tailandia cunde mucho más

La realidad que vive ahora es muy distinta. Rafa asegura que uno de los mayores cambios ha sido el coste de la vivienda. “La casa me cuesta unos 100 euros al mes”, afirma. Ese gasto, que en muchas ciudades españolas apenas cubriría unos días de alquiler, en algunas zonas de Tailandia permite vivir en apartamentos sencillos pero cómodos.

Playa Tailandia
Playa Tailandia

El resto de gastos también son más mucho más bajos que en España. Comer fuera, moverse en transporte local o hacer la compra en mercados tradicionales resulta mucho más económico que en España. Según explica, con su pensión puede cubrir todos los gastos básicos sin la presión constante de llegar justo a final de mes. De hecho, con mil euros vive realmente bien. Este es uno de los motivos por los que muchos jubilados están valorando destinos con un coste de vida más reducido.

Una decisión cada vez más común

El fenómeno de los jubilados expatriados no es nuevo, pero se está intensificando en los últimos años. Países del sudeste asiático, algunas zonas de Latinoamérica o incluso ciertos destinos del Mediterráneo se han convertido en alternativas para quienes buscan vivir mejor con una pensión limitada.

En el caso de Tailandia, el clima, el coste de la vivienda y la facilidad para encontrar servicios cotidianos hacen que muchos extranjeros se instalen allí durante largos periodos. Rafa no lo plantea como una vida de lujo, sino como una forma de recuperar tranquilidad económica. “Aquí vivo más tranquilo”, resume. Con su pensión de alrededor de mil euros al mes, asegura que puede cubrir gastos, disfrutar del entorno y, sobre todo, dejar atrás la angustia de ver cómo el dinero desaparecía antes de terminar el mes.