Quim Masferrer, sobre su padre: “Cuando veía un campesino paraba y se podía pasar tres horas hablando”

Quim Masferrer ha construido buena parte de su carrera alrededor de una habilidad que parece completamente natural en él como lo es la de acercarse a desconocidos y conseguir que le expliquen su vida. Pero el presentador de TV3 reconoce que esa curiosidad no nació con El Foraster. La aprendió mucho antes, en casa, observando especialmente a su padre y su capacidad prácticamente infinita para conversar con cualquiera que encontrara por el camino.

Lo explicó el 17 de septiembre de 2026 en Versió RAC1. Masferrer recordó unas vacaciones familiares en Asturias durante su infancia. Su padre vio a un campesino en medio del bosque, detuvo el coche y empezó a hablar con él. La conversación terminó alargándose durante tres horas mientras su mujer y sus hijos esperaban dentro del vehículo preguntándose qué debían hacer. “Mi padre es un gran conversador”, resumió el presentador.

Su padre le enseñó a escuchar antes que a preguntar

Aquella forma de relacionarse con desconocidos terminó apareciendo décadas después en la televisión. Masferrer reconoce que tiene muchas cosas de su padre y que esa capacidad de detenerse, preguntar y escuchar ha sido fundamental para construir El Foraster.

Quim Masferrer, TV3
Quim Masferrer, TV3

No es la primera vez que establece esa relación. En una entrevista con La Vanguardia ya recordó el mismo viaje a Asturias y explicó que su padre vio a un pastor, detuvo el coche y pasó muchísimo tiempo hablando con él. Para Masferrer, antes de existir las cámaras, él ya había aprendido en casa a comportarse como un forastero.

El consejo que terminó convirtiéndose en su método

Su padre también le dejó una recomendación que Masferrer continúa utilizando cuando llega a un pueblo: ir con ganas de aprender, no de enseñar. En una entrevista con Nació, explicaba que si alguien se acercaba a su padre mientras plantaba lechugas para decirle cómo debía hacerlo, probablemente no obtendría conversación. Si, en cambio, le preguntaba cómo las plantaba, podía quedarse hablando tres horas.

Esa filosofía resume bastante bien la carrera de Masferrer. Detrás de su facilidad para encontrar historias no existe solamente una técnica televisiva, sino una costumbre familiar aprendida desde niño. Antes de recorrer Catalunya preguntando por la vida de desconocidos, ya había visto a su padre hacerlo espontáneamente. Y aquellas conversaciones interminables con campesinos terminaron convirtiéndose, sin pretenderlo, en una de las mejores escuelas posibles para el futuro presentador.