Un psicólogo cuenta los tipos de jubilados: “Depende de cómo organizan su vida al dejar de trabajar”

La jubilación no se vive igual para todo el mundo. Aunque desde fuera pueda parecer una etapa homogénea, marcada por el descanso y el tiempo libre, la realidad es mucho más compleja. Dejar de trabajar implica cambiar rutinas, relaciones, horarios e incluso una parte de la identidad personal. Por eso algunos psicólogos insisten en que la clave no está solo en jubilarse, sino en cómo se reorganiza la vida a partir de ese momento.

Y es que el doctor Bartolomé Freire ha identificado distintos perfiles de jubilados según la manera en que afrontan esta nueva etapa. Su idea parte de una frase muy clara: “Depende de cómo organizan su vida al dejar de trabajar”. No todos buscan lo mismo ni todos sienten el mismo vacío. Algunos necesitan seguir ocupados, otros quieren disfrutar, otros buscan calma y otros se quedan desorientados.

Los que siguen ocupados y los que quieren disfrutar

Uno de los primeros perfiles es el de los jubilados atareados. Son personas que, aunque ya no trabajen oficialmente, buscan otra tarea que ocupe el centro de su vida. Puede ser una actividad, una responsabilidad familiar, un proyecto personal o incluso una forma de seguir vinculados a lo que hacían antes. Según Freire, suele darse especialmente en hombres que estaban muy identificados con su trabajo anterior.

Una parella de jubilats guadint d'un viatge de l'Imserso
Una parella de jubilats guadint d'un viatge de l'Imserso

En el otro extremo aparecen los disfrutadores. Son jubilados que viven esta etapa como una oportunidad para aprovechar la libertad recuperada. Quieren dedicar tiempo a aficiones, viajes, amistades, lectura, ocio o actividades que durante años quedaron en segundo plano. En este grupo, el psicólogo señala una presencia importante de mujeres.

Los sosegados, exploradores y perdidos

También están los sosegados, que no buscan grandes cambios ni una agenda llena de planes. Después de una vida laboral intensa, lo que quieren es tranquilidad, descanso y una rutina más relajada. Para ellos, la jubilación encaja con la necesidad de bajar el ritmo.

Otro perfil es el de los exploradores. Ven esta etapa como un comienzo, no como un cierre. Aprenden cosas nuevas, se apuntan a actividades, descubren intereses y amplían horizontes. El último grupo es el más delicado y son los perdidos. Son quienes no encuentran un proyecto propio y sienten incomodidad, vacío o desorientación al dejar de trabajar.

Así pues, la jubilación no depende solo de la edad ni de la pensión. Depende también de encontrar una forma de vivir con sentido. Porque dejar el trabajo puede ser un descanso, una oportunidad o un problema según cómo se reconstruya la vida después.