Patricia Ramírez, psicóloga, sobre pasar el fin de semana limpiando y planchando: “Me parece algo inhumano”

Terminar la semana laboral y dedicar el sábado a limpiar, poner lavadoras y planchar deja poco espacio para descansar. Patricia Ramírez cuestionó esa rutina en una entrevista con El HuffPost, con motivo de su libro Cómo tener tiempo para todo. La psicóloga se refería a quienes suman jornadas de trabajo, compras y responsabilidades familiares y después emplean sus días libres en otra tanda de obligaciones.

En este sentido, su valoración fue contundente: “A mí lo que me parece inhumano” es añadir una limpieza general y una tarde de plancha a esa carga. Ramírez defendía recurrir a ayuda doméstica cuando la economía lo permita. Su planteamiento situaba el descanso entre las necesidades que merecen espacio, también cuando todavía quedan cosas por hacer en casa.

Una casa que permita tener tiempo para vivir

La reflexión también aparece en un artículo sobre gestión del tiempo que la propia psicóloga conserva en su web. Allí propone empezar por simplificar: revisar qué prendas necesitan realmente plancha, qué comidas pueden prepararse con menos elaboración y qué decisiones domésticas se pueden dejar organizadas. Son cambios concretos que buscan reducir el tiempo dedicado al mantenimiento cotidiano, sin convertir cada tarea en un proyecto que ocupe horas.

truco planchar papel aluminio
truco planchar papel aluminio

De esta manera, preparar la casa para la semana puede incluir decidir qué se hará y hasta dónde se llegará. Una colada pendiente o una habitación sin ordenar pueden convivir con un paseo, una comida tranquila o una tarde libre. La dificultad aparece al reservar todo el ocio para cuando la vivienda esté impecable: siempre puede surgir otra tarea que retrase ese momento.

Repartir las tareas también exige soltar el control

Ramírez insiste en delegar responsabilidades entre quienes pueden asumirlas, incluidos la pareja y los hijos según sus capacidades. En ese mismo texto advierte de que encargar una tarea para después revisarla y corregirla constantemente limita el tiempo que se pretendía recuperar. Aceptar que otra persona la haga de forma diferente permite que el reparto funcione y evita seguir pendiente de cada detalle.

Así pues, el fin de semana también necesita un hueco protegido en la organización doméstica. Para algunos hogares será posible contratar ayuda; para otros, repartir mejor, simplificar o espaciar determinadas tareas. La pregunta práctica es cuánto tiempo queda disponible después de atender la casa. Si cada sábado acaba dedicado por completo a mantenerla, merece la pena revisar qué puede cambiarse para disfrutarla.