La ruta de las Flandes de Piera es una excursión corta y asequible que destaca, sobre todo, por un elemento muy concreto: el paisaje. En pocos kilómetros pasas de un entorno bastante habitual a una zona con formaciones de arcilla muy singulares, poco comunes en Catalunya.

Es un recorrido circular de unos 6 kilómetros, que se puede completar en aproximadamente 2 o 3 horas. La dificultad es moderada, sin tramos técnicos, pero con algún desnivel y bajadas donde hay que ir con un poco de atención, especialmente en la zona de las Flandes.

Inicio cómodo y sin complicaciones

La ruta suele empezar en la zona deportiva de Piera. Desde allí, el camino avanza por pistas de tierra anchas y fáciles de seguir. En los primeros minutos se pasa por la Font del Prat, un área con sombra y mesas que puede ser útil para hacer una parada. Este primer tramo es sencillo y progresivo, con campos de cultivo y caminos abiertos. No tiene mucha dificultad y permite avanzar con comodidad hasta las partes más interesantes de la ruta.

En un punto del recorrido se atraviesa una urbanización. Es un tramo corto y sin ninguna complicación, pero poco destacable en cuanto a paisaje. Hay que seguir las indicaciones hasta volver a conectar con caminos de tierra. Una vez dejada atrás esta zona, el recorrido vuelve a ganar interés: aparecen zonas más boscosas y el terreno empieza a mostrar las primeras formas de arcilla.

Las Flandes de Piera

El principal atractivo de la ruta son Les Flandes, unas formaciones de arcilla modeladas por la erosión del agua y el viento. El resultado es un relieve irregular con tonos rojizos que contrasta claramente con el entorno. Se pueden observar desde la parte superior, pero también existe la posibilidad de bajar hasta la base. Este descenso no está muy indicado y tiene pendiente; por lo tanto, es recomendable hacerlo con precaución. Una vez abajo, se puede apreciar mejor la forma del terreno y entender el valor de este espacio, tanto paisajística como geológicamente.

Vuelta por caminos más naturales

El regreso continúa por senderos que bordean las Flandes y siguen zonas de riera. En algunos puntos, el camino puede estar un poco cubierto por vegetación o ser menos evidente, pero en general se puede seguir sin dificultades importantes. Es recomendable llevar calzado adecuado, ya que el terreno puede ser irregular en algunos tramos.

Antes de terminar, la ruta pasa por el centro de Piera, donde se pueden ver algunos puntos de interés como la iglesia y el castillo, aunque este es de propiedad privada. Es un tramo más urbano que sirve para cerrar la ruta de manera tranquila. En conjunto, es una excursión equilibrada, fácil de organizar y con un elemento diferencial claro. Una buena opción para hacer una salida de mediodía y descubrir un paisaje diferente sin alejarse mucho de Barcelona.