Oihane, una joven vasca que vive en China desde hace varios años, explica que la diferencia de salarios entre locales y extranjeros es sorprendentemente importante. “El salario de un chino es de 950 euros y el de un español de 1.400”, señala, y esto refleja una realidad muy compleha y propia del mercado laboral en el país asiático, ya que los trabajadores extranjeros son más buscados y están muy bien valorados.

La disparidad no se limita únicamente a la cifra absoluta, sino también a las oportunidades que se abren a quienes llegan desde fuera. Muchos españoles encuentran empleos con contratos más estables y complementos salariales que no siempre están disponibles para los trabajadores locales, lo que incrementa su ingreso medio y mejora su calidad de vida.

Extranjeros más cotizados que los chinos

En China, la demanda de profesionales extranjeros responde a la necesidad de talento internacional en áreas como tecnología, educación, ingeniería o gestión de empresas. Oihane explica que, aunque el coste de vida en algunas ciudades puede parecer elevado, el salario superior compensa en gran medida estas diferencias. En muchos casos ofrecen sueldos por encima de la media a los que vienen de fuera y están preparados.

Esta situación ha generado que muchos españoles y europeos vean China como una oportunidad para progresar profesionalmente, incluso frente a las dificultades iniciales de adaptación en un mundo tan diferente.

El contraste con los locales

El salario medio de 950 euros para un trabajador chino refleja la realidad del mercado interno. Muchos empleados locales ocupan posiciones con menos responsabilidad o con jornadas más largas, y los complementos que perciben no alcanzan los niveles de sus colegas extranjeros. Esto crea un contraste marcado, especialmente en sectores urbanos y tecnológicamente avanzados, donde la presencia de extranjeros es más relevante que la de los locales, igual de preparados.

Y es que, con un sueldo más alto, los extranjeros pueden acceder a mejores viviendas, ocio y servicios, mientras que los locales deben ajustar su presupuesto a los ingresos más modestos que les ofrece el mercado. Así pues, la experiencia de Oihane evidencia como la presencia extranjera altera la estructura salarial en China. La cifra que ella señala de 950 euros frente a los 1.400 no solo refleja un dato económico, sino también la valorización del talento internacional y las oportunidades que el mercado laboral chino ofrece a quienes vienen desde fuera con la intención de amasar talento.