Cada vez son más las familias que descubren una ayuda que puede marcar la diferencia a final de mes. La Agencia Tributaria ha confirmado que la deducción por maternidad permite deducir hasta 100 euros mensuales por cada hijo menor de tres años, lo que supone un total de hasta 1.200 euros al año. Y lo más relevante es que no depende del nivel de ingresos ni de ningún aspecto del estilo.
Y es que esta medida se ha ido ampliando en los últimos años, facilitando el acceso a un mayor número de beneficiarias. Hoy en día, no solo está dirigida a madres con empleo activo, sino también a otras situaciones que antes quedaban fuera.
Quién puede cobrar los 100 euros al mes
La normativa actual recoge un abanico mucho más amplio de perfiles. Tienen derecho a esta ayuda las madres trabajadoras con hijos menores de tres años, tanto por cuenta ajena como autónomas. Pero también pueden acceder madres en paro que estén cobrando una prestación o subsidio.

Además, se incluyen casos como madres que hayan cotizado al menos 30 días tras el nacimiento del hijo, así como padres o tutores en situaciones específicas, como el fallecimiento de la madre. Incluso las familias con dos progenitores del mismo sexo pueden beneficiarse si cumplen los requisitos. La realidad es que estos cambios han ampliado el acceso a cientos de miles de familias, convirtiendo esta deducción en una de las ayudas más extendidas en España.
Como se cobra y cuánto se puede recibir
Existen dos formas de beneficiarse de esta ayuda. La más habitual es el cobro anticipado, que permite recibir 100 euros al mes directamente en la cuenta bancaria solicitándolo mediante el modelo 140. La otra opción es aplicarlo en la declaración de la renta, recibiendo hasta 1.200 euros en un único pago. Además, la cuantía puede aumentar si existen gastos de guardería en centros autorizados. En estos casos, la deducción puede alcanzar hasta 2.200 euros anuales por hijo, lo que supone un apoyo económico aún mayor.
De este modo, la ayuda se adapta a las necesidades de cada familia, ofreciendo flexibilidad tanto en la forma de cobro como en su aplicación. Así pues, la clave está en comprobar si se cumplen los requisitos y solicitarla a tiempo para no perder ni un solo euro. Una ayuda que, tras los cambios recientes, está al alcance de la mayoría de madres y que puede suponer un importante alivio económico durante los primeros años de crianza.