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Mudarse a una residencia no implica necesariamente perder una de las ventajas fiscales más importantes que existen para los mayores de 65 años. La venta de la vivienda habitual puede quedar exenta de tributar por la ganancia patrimonial en el IRPF y, desde octubre de 2026, la protección se ha ampliado para quienes abandonan su casa por motivos de edad o dependencia.

Hasta ahora, la regla general permitía considerar como habitual una vivienda si lo había sido en cualquier momento de los dos años anteriores a la venta. Ese plazo provocaba problemas cuando una persona mayor entraba en una residencia y esperaba demasiado tiempo antes de vender el antiguo domicilio. Pasados esos dos años, podía perder la exención.

La nueva norma amplía la protección para los mayores de 65 años

El cambio llegó con el Real Decreto-ley 29/2026, en vigor desde el 8 de octubre. El Reglamento del IRPF establece ahora un supuesto específico para las personas mayores de 65 años y para quienes tengan reconocida una situación de dependencia severa o gran dependencia.

Desgravaciones en el IRPF. Foto Freepik

Si trasladan su residencia a un centro especializado o al domicilio de un familiar hasta el tercer grado por motivos relacionados con su edad o dependencia, la antigua vivienda puede seguir considerándose habitual a efectos de estas exenciones fiscales. Eso significa que ya no debe entenderse automáticamente perdido el beneficio solo porque hayan transcurrido más de dos años desde la mudanza.

La ganancia por la venta puede quedar exenta de IRPF

La ventaja es especialmente relevante porque los mayores de 65 años pueden dejar exenta la ganancia patrimonial obtenida por la venta de su vivienda habitual. No necesitan reinvertir el dinero obtenido en otra vivienda para aplicar esta exención, siempre que se cumplan los requisitos correspondientes. El cambio permite así más margen para decidir cuándo vender. Una persona puede mudarse primero a una residencia, mantener durante un tiempo su antigua casa y venderla más adelante sin que el simple paso de los dos años le haga perder automáticamente su condición de vivienda habitual.

Eso sí, será importante poder acreditar la fecha y el motivo del traslado, además de demostrar que la vivienda reunía previamente los requisitos para ser considerada habitual. Para muchas familias, la modificación tiene una consecuencia práctica clara: ya no es necesario precipitar la venta únicamente por miedo a superar el plazo de dos años. Desde octubre, quienes cumplen estas condiciones disponen de mucha más flexibilidad para decidir qué hacer con su antigua casa.