Marcel Borràs, actor, recuerda cómo nació su vocación por el teatro: "Mi padre trabajó como payaso"

Marcel Borràs creció en una casa donde la interpretación y la imaginación formaban parte de la vida cotidiana mucho antes de que él pensara en convertirse en actor. Nacido en Olot, el intérprete recuerda que su vocación no apareció de repente, sino que estuvo muy condicionada por el ambiente familiar. “Mi padre trabajó como payaso, mi madre era asistente social y cuentacuentos en bibliotecas”, explicó en una entrevista con La Vanguardia Magazine al recordar los primeros estímulos que recibió de niño. Ambos, además, hacían teatro amateur.

Ese contacto temprano con el escenario terminó llevándolo a clases de teatro cuando todavía era muy pequeño. Borràs tenía unos siete años cuando comenzó a trabajar con Pep Mora, director y pedagogo de Olot al que siempre ha señalado como una figura decisiva. Allí descubrió que el teatro podía ser mucho más que aprender un texto: también significaba imaginar, crear decorados, trabajar con música y construir algo entre todos.

El teatro apareció primero como un lugar de libertad

Borràs recuerda especialmente la sensación que tuvo en aquellas primeras clases. No veía el escenario únicamente como un espacio profesional, sino como un lugar donde podía expresarse con libertad. Con apenas 13 años, un director lo eligió para participar en una obra y su relación con la interpretación empezó a hacerse mucho más seria. “Recuerdo sentir que era un lugar de libertad, donde podía expresarme”, explicó años después.

marc martinez marcel borras instagram
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La influencia familiar también tenía otra vertiente. Su padre había trabajado durante años como payaso y su madre recitaba cuentos, de modo que la palabra, el humor y la interpretación estuvieron presentes desde el principio. En otra entrevista, Borràs contó que con ocho años fue a ver el Cirque du Soleil y salió convencido de que quería ser payaso y trabajar en un circo. Más adelante, aquella fascinación acabaría desplazándose definitivamente hacia el teatro.

De Olot a una carrera construida desde muy joven

A partir de los 12 años ya tenía bastante claro que quería dedicarse a aquello y que, tarde o temprano, tendría que trasladarse a Barcelona para continuar formándose. Su trayectoria comenzó muy pronto y terminó abarcando cine, televisión, dramaturgia y dirección, con proyectos como Pulseras rojas, Tres metros sobre el cielo o las obras creadas junto a Nao Albet.

Borràs sigue relacionando aquella vocación con la infancia y con el tipo de hogar en el que creció. Antes de convertirse en actor profesional, ya había visto de cerca cómo el arte podía formar parte de la vida diaria. Un padre payaso, una madre cuentacuentos y una escuela de teatro en Olot fueron suficientes para abrirle un mundo del que, según él mismo reconoce, ya nunca quiso salir.