Vivir un invierno en Asia oriental no es lo mismo que soportarlo en Catalunya. Y eso es precisamente lo que ha descubierto Marc, un catalán que reside en Corea y que ha quedado impactado por una escena que, asegura, jamás habría imaginado ver. Las temperaturas han descendido hasta los -15 grados y, aun así, hay quien sale a la calle con pantalón corto y chanclas, como si el frío no fuera con ellos. Algo inimaginable para una persona que no suele ver temperaturas tan bajas en su vida.
Una escena que desafía cualquier lógica mediterránea
“Aquí la gente pasea en chanclas y pantalón corto a -15 grados”. Con esta frase se resume el choque cultural que Marc ha vivido durante los días más crudos del invierno. Para alguien acostumbrado al clima mediterráneo, donde el frío ya resulta intenso cuando el termómetro se acerca a los cero grados, contemplar esa imagen resulta, sencillamente, desconcertante.
@marcdoco eso y el café con hielo, no falla 🥶💀🇰🇷 . #corea #coreanos #coreadelsur #culturacoreana #frio
♬ sonido original - Marc DC 🧭
Y es que para un catalán medio, -15 grados no son solo una cifra, son sinónimo de bufanda gruesa, abrigo térmico y manos congeladas pese a llevar guantes. La realidad es que en muchas ciudades de Catalunya, temperaturas así paralizarían la rutina diaria y llenarían las calles de ropa de máxima protección. Sin embargo, en Corea y también en Japón, según explica, es posible ver a personas caminando con total naturalidad en pantalón corto y chanclas pese al hielo y al aire cortante. Eso sí, no durante un largo periodo de tiempo.
Resistencia especial al frío o simple costumbre
De este modo, lo que para Marc es una situación insólita, para muchos locales forma parte de la normalidad invernal. La escena de jóvenes, y no tan jóvenes, desplazándose sin apenas abrigo mientras el termómetro marca cifras negativas rompe todos los esquemas de quien llega desde el sur de Europa. La realidad es que la percepción del frío no es universal. Influyen factores culturales, la adaptación progresiva al clima e incluso la infraestructura de los edificios y el transporte.
En buena parte de Asia oriental, los inviernos son extremadamente fríos cada año, y la población convive con ellos desde la infancia. Para un catalán recién llegado, en cambio, ese contraste térmico supone un auténtico shock físico y mental. Así pues, lo que para Marc es casi una temeridad, para muchos allí es simplemente rutina. Una muestra más de cómo el clima no solo marca el paisaje, sino también las costumbres y la resistencia cotidiana de quienes lo habitan.