Luis Tosar, uno de los rostros más conocidos del cine español y figura habitual en los Premios Goya, no solo ha hablado de su carrera y de sus personajes intensos. En los últimos años también se ha abierto sobre su faceta más íntima como la de ser padre. Y lo ha hecho con una honestidad poco habitual en alguien acostumbrado a la exposición pública.
Tras recordar algunas travesuras de juventud, esas aventuras en las que, como él mismo reconoce, “te la jugabas”, el actor gallego reflexiona ahora desde otro lugar. “Seguramente a veces resulto un padre sobreprotector”, admite. La perspectiva cambia cuando los riesgos ya no los asume uno mismo, sino los hijos.
De la fábricas abandonadas al campo fuera de Madrid
Tosar evoca su infancia como una etapa de libertad casi temeraria. Habla de juegos en fábricas abandonadas, de socavones, escombros y metales retorcidos que hoy serían impensables para muchos padres. “Poco nos pasó para lo que hacíamos”, reconoce con una mezcla de asombro y alivio.
Ahora, con hijos pequeños, observa esas experiencias desde la responsabilidad. Vive fuera de Madrid, en un entorno más natural, y eso le permite ofrecerles un tipo de infancia diferente. “Me gusta que descubran las texturas del campo”, explica. Plantas, tierra, metales, cosas reales que conectan con el mundo físico más allá del asfalto y las pantallas que forman la mayoría de ciudades y tan poco bien hacen a los más pequeños.
Proteger sin encerrar a nadie
El actor no niega su instinto protector como padre, pero tampoco quiere que ese impulso limite la curiosidad de sus hijos. Cree que explorar, ensuciarse y experimentar es fundamental en los primeros años de vida. “Es bueno hacerlo para que uno tenga presente de qué está hecho el mundo”, sostiene. Esa dualidad entre el hecho de cuidar sin sobreproteger en exceso, define su visión actual de la paternidad en la que siempre busca el equilibrio sano para sus hijoa. Si antes el riesgo formaba parte del juego, ahora el desafío está en encontrar el equilibrio entre seguridad y libertad.
Luis Tosar, acostumbrado a interpretar personajes duros y complejos, muestra así una faceta distinta: la de un padre consciente de sus miedos, pero decidido a que sus hijos crezcan con curiosidad y contacto real con la naturaleza.
