Miles de personas en España conviven cada mes con deudas que ya no pueden asumir. Préstamos, tarjetas, microcréditos o recibos acumulados que convierten la economía personal en una carrera imposible. Lo que muchos aún desconocen es que existe un mecanismo legal plenamente vigente que permite cancelar deudas incluso al 100% y volver a empezar de cero sin esa carga. Se trata de la Ley de Segunda Oportunidad.

Este sistema funciona como una especie de quiebra personal regulada, supervisada por un juez y pensada tanto para particulares como para autónomos. Tras la reforma de 2022, el procedimiento se ha simplificado de forma notable. Ahora es más rápido, menos costoso y mucho más accesible. En determinados casos, la cancelación de las deudas puede ser prácticamente inmediata una vez se inicia el proceso.

Quién puede acogerse y qué deudas se pueden cancelar

La Ley de Segunda Oportunidad está diseñada para personas en situación de insolvencia, es decir, que no pueden hacer frente a sus pagos de forma regular. Es necesario tener deudas con al menos dos acreedores distintos y actuar como deudor de buena fe, sin haber ocultado patrimonio ni cometido delitos económicos. Además, no se puede haber utilizado esta ley en los últimos diez años.

Deuda. Pixabay
Deuda. Pixabay

Pueden acogerse particulares, autónomos, avalistas, personas que cerraron un negocio o familias que ya no pueden pagar préstamos o tarjetas. En cuanto a las deudas, el abanico es amplio y va desde préstamos personales, tarjetas de crédito, microcréditos, deudas bancarias, proveedores e incluso parte de las deudas con Hacienda y la Seguridad Social. También pueden cancelarse hipotecas si la vivienda ya fue ejecutada.

Cómo funciona el proceso y qué pasa con los bienes

Actualmente existen dos grandes vías. La primera es la exoneración con plan de pagos, en la que el deudor conserva determinados bienes y paga una parte de la deuda durante un periodo de entre tres y cinco años. La segunda, cada vez más habitual, es la exoneración inmediata, pensada para quienes no tienen bienes ni capacidad real de pago. En estos casos, el juez puede cancelar las deudas directamente.

Los plazos también se han reducido. Aunque el procedimiento completo puede alargarse hasta 18 meses, muchas personas logran la cancelación efectiva en menos tiempo. Respecto a los bienes, todo depende del caso, ya que si no existen bienes, no se pierde nada, pero si los hay y no son esenciales, pueden liquidarse. Así pues, la Ley de Segunda Oportunidad se ha convertido en una herramienta real y efectiva para salir del endeudamiento extremo. No es un atajo ni un regalo, pero sí una vía legal para quienes ya no pueden más y necesitan, literalmente, empezar de nuevo.