La Ley de Propiedad Horizontal establece que cada plaza de garaje es un elemento privativo, lo que implica que su uso corresponde exclusivamente a su propietario o a la persona a la que este autorice. Por ello, cuando un vecino aparca en una plaza ajena sin permiso, está vulnerando un derecho de propiedad y generando una ocupación indebida que puede ser denunciada. Esta protección jurídica equipara la plaza de aparcamiento a cualquier otra parte privativa de un inmueble, garantizando que su titular pueda utilizarla sin interferencias.
La normativa considera esta conducta como una perturbación del derecho de uso y disfrute, lo que habilita al propietario afectado a iniciar acciones legales para recuperar su espacio y evitar que la situación se repita. La Ley de Propiedad Horizontal contempla mecanismos claros para actuar frente a este tipo de conflictos, especialmente cuando la ocupación es reiterada o provoca perjuicios adicionales, como impedir el acceso, dificultar maniobras o generar daños en el vehículo.
Cómo actuar si un vecino ocupa tu plaza de garaje
El procedimiento habitual comienza con una comunicación directa al vecino, informándole de que está utilizando un espacio privado sin autorización. Si la situación no se resuelve, el siguiente paso es acudir al presidente o al administrador de la comunidad, quienes pueden requerir formalmente al infractor para que cese en su conducta. Esta vía suele ser eficaz en casos puntuales, pero no siempre es suficiente.
Cuando la ocupación persiste, la Ley de Propiedad Horizontal permite presentar una demanda de cesación ante los tribunales. A través de este procedimiento, el juez puede ordenar al vecino que deje de utilizar la plaza, imponer medidas para evitar nuevas ocupaciones e incluso exigir responsabilidades por los daños ocasionados. En algunos municipios, además, la policía local puede intervenir cuando la ocupación se produce en un garaje comunitario con acceso común, tratándose como una infracción por uso indebido de un espacio privado.
La ley protege este derecho
El objetivo de esta regulación es garantizar la convivencia y evitar conflictos recurrentes dentro de la comunidad. La ocupación de una plaza ajena no solo genera molestias, sino que puede afectar a la movilidad, la seguridad y el uso normal del garaje. Por ello, la ley ofrece herramientas claras para restablecer el derecho del propietario y asegurar que cada plaza se utilice conforme a su titularidad.
Así pues, cualquier propietario cuya plaza sea ocupada sin autorización puede recurrir a la Ley de Propiedad Horizontal para exigir el cese inmediato de la ocupación, contando con procedimientos definidos y protección legal suficiente para defender su derecho de uso.
