Lamine Yamal, sobre el dinero: “Me he ganado lo que tengo jugando a fútbol, no he heredado nada”

Lamine Yamal ha hablado con total naturalidad sobre uno de los cambios más profundos que ha vivido desde que se convirtió en futbolista profesional, como lo es el económico. En pocos años pasó de crecer con límites muy claros a tener acceso a prácticamente cualquier capricho. Lejos de esconderlo, reconoce que ahora quiere disfrutar de cosas que durante su infancia estaban fuera de su alcance.

“Todo lo que me apetezca hacer, ya que no podía hacerlo de pequeño, lo voy a hacer ahora y sin miedo a que a lo mejor sea demasiado”, explicó. Para Lamine Yamal, poder gastar en determinadas experiencias o gustos no es únicamente una cuestión de lujo, sino también una forma de disfrutar de una vida que ha cambiado completamente gracias al fútbol.

Lamine reivindica que todo procede de su trabajo

El extremo insiste especialmente en una idea: no considera que aquello que tiene sea fruto de una herencia o de privilegios familiares. “Yo no tenía nada y todo lo que tengo me lo he ganado jugando al fútbol. No es algo que me hayan regalado ni lo he heredado de nadie”, afirmó al explicar su manera de entender el dinero.

Lamine Yamal   Instagram (27)
Lamine Yamal Instagram (27)

Ese discurso refleja también la velocidad con la que ha cambiado su realidad. Mientras todavía es muy joven, ya ha alcanzado un nivel deportivo y económico reservado a muy pocos futbolistas. La diferencia entre su infancia y su situación actual es enorme, y Lamine no pretende actuar como si ese cambio no existiera.

Disfrutar ahora de lo que antes no podía tener

Su manera de explicarlo también rompe con la idea de que los futbolistas deben ocultar necesariamente el disfrute de su dinero. Lamine acepta que quiere darse caprichos y aprovechar las posibilidades que le ofrece su carrera, siempre desde la convicción de que ese patrimonio procede directamente de lo que ha conseguido sobre el terreno de juego.

Para él, la cuestión no pasa únicamente por cuánto puede gastar, sino por recordar de dónde viene. Haber crecido sin determinadas posibilidades hace que valore de otra manera lo que ahora puede permitirse. Lamine no reniega de ese cambio ni intenta disfrazarlo: entiende que ha trabajado para llegar hasta aquí y quiere disfrutarlo mientras mantiene claro que nada de lo conseguido le llegó por herencia.