Lamine Yamal siempre ha puesto en valor todo lo que su madre, Sheila Ebana, hizo por él desde que era un niño, para que tuviera una infancia feliz, y no le faltara de nada. Lógicamente, no fue una tarea sencilla, ya que tenía un trabajo muy humilde, y un sueldo normal. Pero, pese a estas complicadas condiciones, el actual jugador del Barça asegura que recuerda con una sonrisa esos días en Mataró, y que le han ayudado a apreciar todo lo que ha conseguido después.
Todos los sacrificios que hicieron para que fuera un niño normal y no tuviera que preocuparse por nada dieron un gran resultado, y con tan solo siete años fichó por el conjunto azulgrana. Con 12, se instaló en la Masía, donde podían tener más controlada su alimentación y sus hábitos, y esto también fue un alivio para la precaria situación económica de su familia. Y con 15, ya había debutado con el primer equipo, destrozando varios récords.
En una entrevista con Alberto Edjogo en DAZN, el ‘10’ se sinceró y reafirmó la importancia que tiene su figura materna, a quien le dio el mejor regalo que se le podía ocurrir hace poco, comprándole una casa en una de las zonas más exclusivas de la ciudad condal, donde viven ella, junto a su pareja y el hijo que tienen en común, el pequeño Keyne, hermano de Lamine. “Siempre le agradezco a mi madre porque con lo difícil que lo tenía ella siempre me hizo no ver nada malo. Ella hizo que solo viera lo bonito y disfrutara”, admitía el hispano-marroquí.
“Por la mañana iba al colegio con amigos de 14 o 15 años haciendo tonterías, e iba con personas que tenían que pagarse el piso o el coche, y eso requiere de un proceso de adaptación que he tenido que hacer con la psicóloga del club, que me ayudó mucho, porque al final yo era un niño para ellos”, prosiguió, antes de recordar la reacción de su madre a los insultos racistas que ha tenido que soportar cuando visita algunos estadios de La Liga. Mi madre miró el teléfono y se preocupó mucho y me llamó, pero se sorprendió porque estaba con mis amigos, muy contento porque ganamos. Les habrán infundido unos valores que no son los buenos y estaban enfadados porque perdieron”, rememoró.
Lamine se distancia de polémicas
Lamine también quiso dejar claro que no está pendiente de lo que la gente dice de él, y que se concentra en sus responsabilidades y en sus obligaciones sobre el terreno de juego. “Intento no mirar mucha prensa y si alguien tiene que decirme algo que sea el entrenador, los capitanes o gente del equipo que quiere lo mejor de mí o mi familia y creo que eso es lo importante”, finalizaba.
