Alberto Edjogo-Owono (Sabadell, 1984) es exfutbolista y periodista y uno de los protagonistas en el stand de ElNacional.cat el día de Sant Jordi. El autor del libro Heridas en la piel, de GeoPlaneta, nos presenta varios casos de racismo en el fútbol, su experiencia personal y nos explica cómo ve el futuro de esta lacra que muchas veces está estrechamente vinculada con el mundo del deporte.

Alberto Edjogo-Owono Bernat Aguilar Sant Jordi 2026 / Foto: Carlos Baglietto
Alberto Edjogo-Owono siendo entrevistado en la parada deElNacional.cat por Sant Jordi / Foto: Carlos Baglietto

¿Cómo va el Sant Jordi?
Lo estoy viviendo con mucha alegría, mucha ilusión. Es el segundo libro que escribo. El primero, no pude hacer Sant Jordi porque en marzo de 2020 nos confinamos todos y no hubo Sant Jordi. Por lo tanto, es mi primer Sant Jordi en plenitud, presentando un libro nuevo, una novedad, y muy contento y muy ilusionado.

¿Qué nos encontraremos en este libro, Heridas en la piel?
Es un viaje a través del fútbol, con acontecimientos racistas que han surgido en los estadios de fútbol español e internacional. Y es un viaje que va desde los principios del fútbol hasta hoy en día. Es decir, cómo éramos antes, cómo se trataba a los jugadores de varias etnias antes en los estadios, cómo era la sociedad antes y cómo está siendo ahora, que tenemos en la selección española, por ejemplo, jugadores españoles que son negros y que mucha gente no acaba de sentirse representada con Lamine Yamal, con Nico Williams y compañía. Por lo tanto, es un viaje y, sobre todo, esta evolución social, tomando el fútbol y el racismo como eje principal para narrar esta historia.

Intolerantes y gente que no tiene dos dedos de frente siempre ha habido

Como exjugador, ¿cómo viviste el racismo en el fútbol?
Mi padre es de Guinea Ecuatorial y mi madre es de Granada; por lo tanto, soy mestizo. Empecé jugando al fútbol en el Sabadell, fui de la cantera del Espanyol, y en un entrenamiento mi primera confrontación racista fue cuando un compañero, en un choque, me dijo: '¡Tú, cállate, negro zumbón!'. Fue con 11 años. Esta expresión a mí me sorprendió mucho porque yo decía, 'Si yo soy un jugador de fútbol, soy un chaval que quiere llegar a jugar lo más arriba posible, y este es mi compañero de equipo, ¿por qué me tiene que decir negro zumbón? ¿Qué quiere decir esto?'.

(...)
Y esta sensación de decir: '¿Y este tipo de comentarios los viviré siempre? ¿Siempre estaré en segunda fila? ¿Esto cuando sea mayor también me pasará?'. Y cuando eres más pequeño, cuando juegas en estos niveles, a ti te programan para que seas un jugador que no se queja nunca. Si te duele la rodilla, juega. Si te insultan, juega. Si tienes fiebre, ve a entrenar. Y estas cosas yo no las podía expresar, y siento como que se quedó un poco incompleta esta expresión emocional. Se quedó allí a medio camino y esta primera impresión la tengo muy grabada por eso, porque la recibí y no pude hacer nada porque no tenía herramientas como para denunciar esos insultos.

Alberto Edjogo Owono carlos baglietto elnacional sant jordi 2026
Alberto Edjogo-Owono hablando durante la entrevista / Foto: Carlos Baglietto

En el libro explicas muchos ejemplos de racismo. ¿Cuál es el más impactante?
Hay varios... Samuel Eto'o en La Romareda, pues es muy conocido. Iñaki Williams también ha tenido de gruesos. A mí el que más me sorprende es el de Wilfred, un portero nigeriano del Rayo Vallecano, en el Bernabéu. Y si lo buscáis, veréis cómo había gritos de 'negro, cabrón, recoge el algodón', 'Ku Klux Klan'... y eso era el año 95, es decir, que no hace tanto tiempo. Y, sobre todo, más que estos insultos del fondo de un estadio, es cuando acaba el partido y hay entrevistas a los aficionados, cómo se reafirman con esta situación de 'este negro de mierda lo vamos a matar, vamos a ir a buscarte la semana que viene'... Es decir, que era una sensación como de impunidad absoluta y de decir cualquier cosa a un jugador rival. Y esta historia para mí es la más gruesa porque además él murió en una situación muy complicada, y cómo él este tipo de insultos los afrontaba con una sonrisa, pero en el fondo, cuando estaba solo, lo sufría muchísimo. Esta es una historia que a mí me escalofría, la verdad.

Pero en la actualidad se repiten episodios racistas contra futbolistas como Vinícius o Lamine Yamal.
Intolerantes y gente que no tiene dos dedos de frente siempre ha habido. Es cierto que cada vez hay menos, cada vez es más esporádico, pero siguen habiendo estos comportamientos de intolerancia. El fútbol siempre ha sido un espacio donde tú has podido insultar a todo el mundo: al árbitro, a los jugadores, a los entrenadores... y siempre ha habido esta sensación de impunidad. Sin embargo, hoy en día todavía sucede, y por esto este libro. Ojalá no hubiera tenido que escribir este libro; no obstante, lo tengo que escribir porque todavía hay casos. En los estadios, como tú estás rodeado de mucha gente, tienes la sensación de que puedes decir lo que me dé la gana porque estoy rodeado y porque estoy dentro de un marco de impunidad. Pero se deben perseguir los insultos racistas, todo lo que sea cuestión de género, cuestión de orientación sexual, cuestión de etnia, cuestión de raza... Todo esto es discriminación y hoy en día se debe combatir y se debe ser más contundente ante estos comportamientos.

 

Y uno de los últimos casos fue en el Espanya-Egipte disputado en el RCDE Stadium.
Esto es más grave porque es más orquestado. Si son dos o tres que de forma esporádica hacen gritos de mono a un jugador negro o tienen algún tipo de comportamiento racista... pero en este caso estaba organizado y era más gente. Y además fueron gritos de manera muy continuada y de manera muy flagrante. También es cierto que estamos en una situación política de mucha discordancia y de mucha polarización. Y estos mensajes muy cortos, de odio hacia un sector específico de la población, hacen que mucha gente, que quizás en su día a día está frustrada, no está contenta con su vida, siente que no está donde le gustaría estar, siga con este tipo de comportamiento, lo replica, coja el camino fácil que son estas acciones de odio. Insisto, siempre rodeado de su gente, rodeado de una sensación de impunidad que, evidentemente, se debe combatir. Hay un protocolo contra el odio que no se aplicó aquel día y que la Federación Española de Fútbol debería haber aplicado. No lo hizo y, por lo tanto, fuimos el bochorno en todo el mundo; salimos en todos los noticiarios a nivel mundial porque este protocolo no se aplicó en un momento clarísimo de incitación al odio.

¿Se debería ser más contundente cuando hay casos de racismo en el fútbol?
El protocolo está establecido. Si hay insultos de odio, ya sea racismo, xenofobia, machismo o lo que sea, se dice por megafonía. Cuando se dice por megafonía, si esto persiste, se detiene el partido durante 10 minutos. Y si esto persiste, el partido se da por terminado. En España solo se ha dado por terminado un partido que fue un Rayo Vallecano-Albacete, por insultos sobre un futbolista ucraniano, porque los del Rayo le llamaban nazi cuando él había tenido simbología nazi. Pero por tema de racismo todavía no ha pasado. El protocolo está; ahora bien, se debe aplicar con más contundencia. En esto estamos. Y este tipo de casos, Vinícius, Lamine Yamal, Iñaki Williams... son gente muy popular, gente muy mediática, y ayudan de alguna forma a dar visibilidad y a que la ley se ponga las pilas para ser más contundente.

¿Y cómo ves estos casos racistas en el fútbol en el futuro?
Todo es un tema educativo. Cuando nosotros íbamos a la escuela, mis hermanos y yo, no había niños negros. Ahora sí. Ahora es posible que tu hijo vaya con dos alumnos que son de origen senegalés, de origen magrebí, de origen ucraniano, de origen latinoamericano, de origen asiático... Tu compañero de trabajo quizás es dominicano, el novio de tu hermana o la novia de tu hermano o tu cuñado quizás son magrebíes o son de origen africano. Y esto hace que tú personalices, porque el racismo, cuando tú personificas y ves que detrás de eso hay una persona, cuesta más ejercerlo. Yo confío mucho en la educación. Este libro es pedagógico; me han escrito profesores de escuelas e institutos diciendo: "Escúchame, yo uso tus libros para dar pedagogía, porque sé que el fútbol engancha más a los chicos y las chicas'. Yo veo un futuro en el cual estaremos más en convivencia porque los niños y niñas no tienen prejuicios. Los niños y niñas se juntan a jugar y no les importa si tú eres blanco, si tú eres negro o si tienes estos rasgos asiáticos. Soy optimista, pero para ser optimista se tiene que hacer pedagogía, se tiene que hacer educación y se tiene que insistir en libros como este, que creo que son muy necesarios.