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Jules Koundé transmite actualmente una imagen de serenidad. Habla con calma, evita conflictos públicos y suele comportarse con respeto. Esa personalidad parece muy alejada del niño que fue. El defensa del Barcelona ha reconocido que durante su infancia reaccionaba mal cuando perdía. La frustración podía acompañarlo hasta casa y terminar afectando a la persona que más cerca tenía: su madre.

El futbolista habló de aquella etapa en una entrevista concedida a Onze Mundial. No intentó maquillar su comportamiento. “Cuando comencé a jugar al fútbol en mi pueblo, éramos muy malos”, recordó. Los resultados negativos lo desbordaban. Todavía no sabía separar lo ocurrido durante un partido de su vida familiar ni controlar adecuadamente la rabia.

Jules Kounde celebra gol Barça Champions League Europa Press

El calmado Koundé que conocemos no tiene nada que ver con el Koundé niño

“Tuve un período en el que era terrible con mi madre”, confesó. Al regresar a casa podía enfadarse, golpear objetos y descargar allí la impotencia acumulada. Koundé fue todavía más explícito al recordar el peor episodio. Admitió que llegó a darle una patada a su madre. Ocurrió una sola vez, según su propio testimonio.

El hecho de que fuera un episodio aislado no elimina su gravedad. Tampoco lo convierte en una anécdota simpática. El jugador lo recuerda como una conducta fea de la que no puede sentirse orgulloso. Su relato permite observar una etapa de inmadurez y, sobre todo, la distancia existente entre aquel niño incapaz de perder y el adulto actual.

Los problemas no aparecieron únicamente alrededor del fútbol. Durante su etapa escolar también entró en conflicto con algunos profesores. El francés no ofreció muchos detalles, pero reconoció aquellas dificultades. Había una personalidad intensa, competitiva y todavía mal canalizada. Aprender a controlar esa energía formó parte de un crecimiento que después resultaría indispensable para competir profesionalmente.

Ahora afronta su quinta temporada en el FC Barcelona. Llegó desde el Sevilla en 2022 y terminó adaptándose al lateral derecho, aunque su posición natural era la de central. Esa transformación exigió disciplina, paciencia y capacidad para aceptar decisiones. Precisamente cualidades opuestas a las reacciones impulsivas que él mismo describe al recordar sus primeros años.

Jules Kounde calentamiento Barça / Foto: Europa Press

Koundé, amante de la moda

También ha construido una identidad muy reconocible fuera del terreno de juego. Sus elecciones de ropa generan comentarios y muestran una personalidad creativa. Dentro del campo, en cambio, predomina la concentración. No suele protagonizar salidas de tono. Cumple, compite y mantiene un perfil respetuoso.

Koundé no contó aquella historia para justificarse. Al reproducir sus palabras, aparece una admisión incómoda. “Hacía algunas cosas feas”, reconoció sin rodeos. El niño que reaccionaba contra su madre tuvo que aprender a perder, convivir y controlarse. Hoy su calma no parece casual.