Una cena de empresa de Navidad no es un simple evento social sin consecuencias laborales. Así lo ha dejado claro un juez al declarar procedente el despido de un trabajador que acabó llegando a las manos con otro compañero durante una celebración organizada por la empresa. La resolución judicial refuerza una idea que muchos empleados pasan por alto, porque este tipo de actos también forman parte del entorno laboral.
El caso analizado demuestra que, aunque la cena no se celebre en el centro de trabajo ni dentro del horario laboral estricto, sigue existiendo un vínculo directo con la empresa. Por tanto, el comportamiento de los empleados es vinculante y si vulnera las normas básicas de convivencia, tiene consecuencias directas.
La cena de empresa también es ambiente laboral
El juez consideró probado que la cena de Navidad era un acto organizado por la empresa, dirigido a la plantilla y con un claro carácter corporativo. En ese contexto, cualquier conducta inapropiada puede ser sancionada igual que si se produjera en la oficina. La clave no está en el lugar físico, sino en el marco en el que se desarrolla el evento.

En este caso concreto, el trabajador protagonizó una pelea con otro compañero, una conducta especialmente grave que, en caso de suceder en una oficina, sería claro motivo de despido para todo el mundo. Llegar a las manos, según el fallo judicial, rompe de forma irreversible la confianza necesaria en la relación laboral y justifica plenamente el despido disciplinario.
El despido es procedente aunque no sea en la oficina
Uno de los argumentos de defensa del trabajador fue que los hechos ocurrieron fuera del centro de trabajo y fuera del horario laboral. Sin embargo, el juez rechaza este razonamiento y subraya que el evento tenía una naturaleza claramente laboral. La asistencia estaba vinculada a la empresa y el comportamiento del empleado afectó directamente al clima laboral. La resolución destaca que las agresiones físicas, incluso fuera del espacio habitual de trabajo, son incompatibles con la buena fe contractual.
Este tipo de sentencias sirven como advertencia para los empleados. Las cenas de empresa no son un espacio sin normas ni consecuencias. El consumo de alcohol o el ambiente distendido no justifican comportamientos violentos o irrespetuosos hacia compañeros o superiores. Así pues, una cena de Navidad organizada por la empresa sigue siendo un entorno laboral y lo que ocurra en ella puede tener efectos directos en la relación contractual. Llegar a las manos, incluso fuera de la oficina, puede costar el puesto de trabajo.