Miles de pensionistas en España están cobrando menos dinero del que les corresponde sin saberlo. El motivo está en el complemento a mínimos, un derecho que garantiza una cuantía mínima en las pensiones contributivas, pero que no siempre se aplica automáticamente. Esta situación está provocando pérdidas económicas importantes en muchos hogares.
Muchos jubilados desconocen que deben solicitar este complemento de forma expresa. La Seguridad Social no lo concede en todos los casos de oficio, por lo que si el pensionista no lo pide, no lo cobra, aunque cumpla todos los requisitos.
Qué está pasando y cuánto dinero puedes estar perdiendo
El complemento a mínimos tiene como objetivo asegurar que ninguna pensión contributiva quede por debajo del umbral legal establecido. Sin embargo, en la práctica hay numerosos casos en los que esto no se cumple. Los ejemplos lo dejan claro. Hay personas que deberían estar cobrando cerca de 850 euros al mes y, sin embargo, reciben poco más de 600. En otros casos, tras solicitar el complemento, la pensión pasa de 590 a más de 760 euros mensuales.

Estas diferencias suponen incrementos de entre 200 y 300 euros cada mes. En términos anuales, la pérdida puede situarse fácilmente entre 2.400 y 3.600 euros. Es decir, cantidades muy relevantes que muchos jubilados dejan de percibir durante años por desconocimiento.
Quién puede solicitarlo y el error más habitual
Pueden acceder a este complemento quienes tengan una pensión contributiva y cuyos ingresos totales no superen los límites establecidos. Además, la pensión debe estar por debajo de la cuantía mínima correspondiente a su situación.
El requisito clave es económico, ya que no superar unos ingresos anuales aproximados de 9.442 euros, sin contar la propia pensión. Si se cumple esta condición, el Instituto Nacional de la Seguridad Social debe completar la cantidad hasta el mínimo legal. El error más frecuente es pensar que la pensión inicial es definitiva. Muchos jubilados no revisan su situación ni saben que pueden solicitar este complemento en cualquier momento, incluso años después de haberse retirado.
Además de perder dinero, existe otro riesgo importante. Si se cobra el complemento y posteriormente se superan los ingresos permitidos, es obligatorio comunicarlo. No hacerlo puede implicar devoluciones elevadas. Así pues, revisar la pensión es fundamental. Comprobar si se tiene derecho al complemento a mínimos puede marcar una diferencia clave en los ingresos mensuales y evitar pérdidas económicas que, con el paso del tiempo, se vuelven muy significativas.