Jordi Alba ha recordado que su pasión por el Barça no nació de sus padres, sino de su abuelo. En casa, el fútbol no ocupaba un lugar especial porque a sus padres no les interesaba demasiado, pero cuando iba a visitar a su abuelo encontraba algo distinto, de este modo allí sí se seguían los partidos y existía una conexión emocional con el club azulgrana.
“Mi abuelo era muy del Barça”, ha explicado. En aquella época no había Internet ni tantas formas de seguir cada encuentro, y además en su casa no tenían Canal Plus. Por eso, sus primeros recuerdos futbolísticos están ligados al hogar de su abuelo, donde podía sentarse delante del televisor y descubrir a los jugadores que empezaban a convertirse en sus referentes.
Su abuelo fue quien le acercó al Barça
Para Alba, aquellas tardes tuvieron un peso enorme porque llegaron antes de que el fútbol se convirtiera en una profesión. No veía los partidos pensando en contratos, títulos o estadios, sino como un niño que compartía tiempo con una persona importante. Su abuelo le transmitió una afición que sus padres no vivían con la misma intensidad.

La coincidencia terminó siendo extraordinaria. Con siete años, Jordi entró en las categorías inferiores del Barça, el mismo equipo que veía por televisión en casa de su abuelo. De repente, el club que aparecía en Canal Plus dejaba de ser únicamente entretenimiento y se convertía en el lugar donde entrenaba, aprendía y empezaba a imaginar ser futbolista profesional.
Del sofá de su abuelo al primer equipo
Su camino, sin embargo, no fue directo. Alba salió de La Masia, pasó por el Cornellà y encontró su oportunidad profesional en el Valencia antes de regresar al Barça. Aquella vuelta tuvo un significado especial porque recuperaba el vínculo con el club que había seguido desde pequeño y demostraba que el rechazo inicial no había terminado con su sueño.
Con los años, acabó siendo uno de los laterales más importantes de la historia reciente del Barça, compartió vestuario con algunas de sus grandes figuras y conquistó títulos que de niño solo podía imaginar frente al televisor. Pero cuando explica de dónde nació su sentimiento azulgrana, no habla de grandes finales ni de trofeos. Vuelve a la casa de su abuelo, al Canal Plus que no tenía en la suya y a aquellas tardes compartidas. Antes de ser jugador del Barça, Jordi Alba fue un nieto que aprendió a querer al equipo viendo fútbol junto a la persona que le transmitió aquella pasión.