Joaquín Sánchez, exfutbolista, recuerda su infancia: "Yo estuve tomando teta hasta los seis años"

Joaquín Sánchez siempre ha hablado de su infancia en El Puerto de Santa María con la misma naturalidad con la que posteriormente mostró su personalidad dentro y fuera de los terrenos de juego. Creció en una familia numerosa, pasando prácticamente todo el día en la calle y regresando a casa únicamente cuando su madre lo llamaba desde el balcón. Entre todos aquellos recuerdos existe uno especialmente sorprendente: continuó tomando leche materna hasta una edad muy poco habitual.

“Yo estuve tomando teta hasta los seis años, ya había un momento que me tapaba porque me daba vergüenza”, contó el exfutbolista en La penúltima y me voy, la serie documental de Antena 3 en la que regresó al barrio de su infancia y repasó sus primeros años junto a familiares y antiguos vecinos. Una de ellas, Milagritos, fue precisamente quien recordó inicialmente la anécdota durante el programa.

Una infancia prácticamente entera en la plazoleta

Su padre, Aurelio Sánchez, también describió en el documental cómo era Joaquín cuando todavía era un niño. Según recordó, bajaba por la mañana, regresaba únicamente para comer y después continuaba jugando en la plazoleta hasta la noche. Su madre tenía que llamarlo varias veces desde casa y, si no obedecía, él mismo recuerda entre risas que podía terminar recibiendo algún aviso mucho más contundente.

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La lactancia prolongada se terminó convirtiendo incluso en una de las bromas recurrentes del propio Joaquín. Años antes ya había hablado públicamente del tema después de conseguir el primer hat-trick de su carrera con el Betis. Más tarde, durante una entrevista con Juanma Castaño en El Partidazo de COPE, volvió a recordar que incluso en la playa su madre tenía que cubrirlo con una toalla porque a cierta edad ya sentía vergüenza.

Joaquín llegó a bromear con sus pocas lesiones

El exjugador incluso relacionó con humor aquella circunstancia con la resistencia física que mostró durante su larguísima carrera profesional. Explicó que algunos médicos le habían comentado que su genética y aquella lactancia prolongada podían haber influido en que sufriera relativamente pocas lesiones. Joaquín respondió, fiel a su carácter, que de haberlo sabido habría continuado “unos años más”.

Más allá de la broma, el recuerdo forma parte de la manera en la que Joaquín explica sus orígenes. Su infancia estuvo marcada por una familia de ocho hermanos, horas enteras jugando en la calle y una relación especialmente estrecha con su madre. Antes de convertirse en una de las figuras más reconocibles del fútbol español, su mundo estaba concentrado en una plazoleta de El Puerto de Santa María y en una casa donde siempre había alguien esperando arriba.