La reflexión de Joan Manuel Serrat sobre la jubilación ha vuelto a resonar con fuerza entre quienes observan como la edad transforma la relación de la sociedad con el resto de las personas. El cantautor, alejado ya de los escenarios tras su retirada, ha dejado una lectura que trasciende lo artístico para adentrarse en una cuestión profundamente social como la visibilidad de los mayores.
Serrat describe una sensación que muchos jubilados reconocen con facilidad. La retirada laboral no siempre implica únicamente el final de la actividad profesional, sino también un cambio brusco en la forma en que el entorno percibe al individuo. Para el artista, el problema no reside en jubilarse, sino en lo que la jubilación arrastra simbólicamente y como eso afecta a como te ve la sociedad.
La jubilación como pérdida de espacio y peso social
En sus palabras emerge una idea especialmente contundente. “Se retira también el derecho a ser visible y se acaba convirtiendo en un ser invisible”. La afirmación no apunta a una situación administrativa, sino a un fenómeno social que afecta a millones de personas al abandonar el mercado laboral. La jubilación, en este caso, no solo pone fin a una rutina, sino que altera los mapas vitales que organizan el día a día. Desaparecen estructuras, roles, dinámicas y relaciones que durante décadas definieron la identidad cotidiana. El impacto psicológico de este tránsito suele quedar en un segundo plano dentro del debate público.

Serrat subraya, además, un matiz que introduce una crítica directa al contexto cultural contemporáneo. El cantautor considera que existe una tendencia social a desplazar progresivamente a quienes alcanzan determinadas edades, como si la utilidad estuviera estrictamente vinculada a la productividad económica. Es lo que se llama edadismo.
“No pienso renunciar a mi visibilidad”
Frente a esa lógica, el cantautor reivindica una postura activa. “Yo no pienso renunciar a mi visibilidad ni a mi derecho a ser útil”. Unas palabras que introducen un enfoque que conecta con un debate cada vez más presente en sociedades envejecidas como lo es el papel de los mayores más allá del empleo. La utilidad, en este marco, deja de entenderse únicamente en términos laborales. Sino que va mucho más allá y trasciende al día a día.
Este tipo de reflexiones adquieren relevancia en un contexto marcado por el envejecimiento progresivo de la sociedad. La longevidad creciente obliga a replantear conceptos tradicionales de actividad, participación y presencia pública. Así pues, la visión de Serrat no se limita a una experiencia personal. Funciona como una radiografía de un fenómeno social más amplio, donde la jubilación puede convertirse en una frontera simbólica entre la visibilidad y el olvido.