Para Joan Laporta, el FC Barcelona no comenzó en un despacho ni durante una campaña electoral. Empezó antes. Tenía cuatro años cuando acudía al Camp Nou acompañado por su abuelo. Aquellas visitas construyeron una relación que sigue influyendo en su manera de entender la presidencia azulgrana.
Laporta recuperó esos recuerdos en una entrevista concedida a Sport en 2023, después del cierre del estadio para su remodelación. Su definición: “El Camp Nou es mi vida”. No hablaba de partidos. Se refería a una parte de su infancia, su familia y su identidad.

Joan Laporta, amor eterno al FC Barcelona
Su abuelo lo llevaba hasta la tribuna alta. Como era pequeño, entraba sin ocupar una localidad y terminaba sentado en las escaleras. Su padre veía los encuentros desde lateral. Antes de acceder, el abuelo le compraba un chupachupa. Era una rutina sencilla, pero terminó asociada con los días de fútbol.
“Vengo desde que tenía cuatro años”, explicó en aquella conversación. El presidente recordó un Camp Nou. En las gradas se fumaban puros. Los marcadores mostraban nombres de marcas comerciales. La afición animaba gritando Barça y acompañando el cántico con palmas. Cada detalle permanece guardado en su memoria.
Laporta vivía los partidos con intensidad. De niño defendía a Carles Rexach cuando otros aficionados lo criticaban. “Para mí los jugadores eran sagrados”, confesó a Sport. Llegaba a discutir con quienes gritaban contra ellos. Aquella reacción anticipaba una forma de proteger al equipo y a sus figuras.
Uno de sus recuerdos corresponde a la llamada noche de Guruceta. Tenía ocho años. La indignación de la grada terminó provocando una lluvia de almohadillas sobre el terreno de juego. Laporta reconoció que participó junto a sus amigos. Pasaron un buen rato lanzándolas porque consideraban que se había producido un escándalo.

De animar al Barça en la grada a protegerlo desde la primera línea
Los años transformaron al niño de la tribuna alta en presidente. Ahora inicia su cuarto mandato después de recibir el respaldo de socios. Su responsabilidad ya no consiste únicamente en animar. Debe gestionar el club, mantener la competitividad deportiva y devolver al equipo a un estadio renovado.
El proyecto del nuevo campo tiene para él un significado especial. Laporta asegura que el Barça tendrá “el mejor estadio del mundo”. Las dos primeras graderías conservarán su panorámica. La tercera será más cómoda y segura. Todo el recinto quedará cubierto salvo el terreno de juego, evitando que los aficionados se mojen.
El Camp Nou renovado será diferente al de su infancia. Ya no tendrá humo, almohadillas ni los marcadores. Sin embargo, Laporta espera que conserve la misma capacidad para unir generaciones. Su abuelo le enseñó a entrar en aquel templo. Hoy, como presidente, pretende prepararlo para quienes acudirán por primera vez.