Joan Garcia y sus vacaciones, ni en Ibiza ni en Dubái: “Me gusta la montaña, voy cuando tengo tiempo libre”

Las vacaciones de un futbolista suelen relacionarse con playas exclusivas, hoteles de lujo y destinos. Joan Garcia prefiere algo diferente. Cuando el calendario le concede una pausa, busca tranquilidad lejos del ruido. No necesita viajar a Ibiza o Dubái. Su lugar para desconectar está entre caminos, bosques y montañas.

“Me gusta mucho la montaña. Cuando tengo libre, me voy a la montaña”, reconoció el portero en declaraciones a El Español. Una de sus escapadas antes de incorporarse al Barcelona tuvo como destino Montserrat. La elección encaja con una personalidad discreta, poco interesada en convertir cada descanso en una exhibición.

Joan Garcia calentamiento Barça
Joan Garcia calentando con el Barça

Joan Garcia, muy vinculado a sus orígenes

Esa conexión con la naturaleza remite a sus orígenes. Joan creció en Sallent de Llobregat, un municipio del Bages con menos de 7.000 habitantes. Su familia continúa vinculada al pueblo. Su madre regenta una herboristería en Manresa. Su padre ha mantenido un perfil alejado de la exposición mediática.

El fútbol entró en su vida por imitación. De pequeño jugaba como futbolista de campo. Todo cambió al observar a su hermano Lluís bajo los palos del Centre d’Esports Sallent. “Un día decidí que quería ser como él”, explicó a El Español. Tenía cinco o seis años cuando eligió la portería.

Luego avanzó sin atajos. Pasó por el Sallent, el Manresa y la Damm. A los 15 años ingresó en la cantera del Espanyol. Sus entrenadores lo definían como introvertido, inteligente y apasionado por ella. Después, seguía analizando jugadas y movimientos mediante vídeos en casa.

Joan Garcia
Joan Garcia

La sencillez como modo de vida

Su carácter también aparecía en detalles pequeños. Durante años utilizó espinilleras envueltas con trozos de cartón. Era una solución artesanal. Cumplía su función y evitaba preocupación estética. En un fútbol dominado por la imagen, aquel recurso explicaba su manera práctica de entender el deporte y la vida cotidiana.

La rutina continúa siendo importante. Antes de los partidos escucha las mismas canciones durante el trayecto en autobús. Ese hábito forma parte de su preparación mental. La montaña cumple otra función. Le permite alejarse de la competición, recuperar silencio y regresar temporalmente a un entorno parecido al que conoció durante su infancia.

Su fichaje por el Barcelona alteró la relación con una parte de la afición del Espanyol. Algunos seguidores llegaron a pintar mensajes en Sallent. Joan evitó responder públicamente. Fueron sus vecinos quienes defendieron a la familia. La reacción confirmó el vínculo que mantiene con el lugar donde comenzó todo.

Ahora viste de azulgrana y ha alcanzado la selección española. Sin embargo, su forma de descansar apenas ha cambiado. Mientras otros futbolistas eligen destinos asociados al lujo, él conserva una preferencia sencilla. Caminar por la montaña representa su verdadera desconexión.