Durante años, el modelo de trabajo en muchos negocios familiares chinos ha estado marcado por jornadas largas, constancia y sacrificio. Bares abiertos desde primera hora hasta la madrugada, bazares que no cerraban prácticamente ningún día del año y una cultura laboral basada en el esfuerzo continuo. Sin embargo, esa realidad está empezando a cambiar con la nueva generación.

Así lo explica Jia, un joven chino que resume el cambio con una frase clara: “Nuestros padres trabajaban 16 horas, nosotros ya no queremos trabajar tanto”.

El cambio generacional en los negocios familiares

La generación anterior levantó muchos de estos negocios a base de jornadas maratonianas. Y es que era habitual ver locales abiertos de sol a sol, con muy pocos días de descanso y una implicación total de toda la familia.

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Trabajan los chinos 20 horas al dia? EP01 unchinoymedio

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Este modelo permitió crecer económicamente, pero también implicó un desgaste enorme en el plano personal. Ahora, los hijos de esos primeros emprendedores tienen otra visión. Han crecido viendo ese esfuerzo, pero también las renuncias que conlleva. Por eso, cada vez más jóvenes apuestan por reducir horarios, cerrar antes o incluso transformar el negocio hacia modelos menos exigentes.

Menos horas, más equilibrio y otra forma de entender el trabajo

A partir de ahí, el cambio no es solo de horarios, sino de mentalidad. De modo que la nueva generación prioriza el equilibrio entre vida personal y trabajo, algo que antes quedaba en un segundo plano. Esto se traduce en bares que ya no están abiertos hasta la madrugada o bazares que cierran determinados días de la semana. También en una mayor profesionalización del negocio, buscando eficiencia en lugar de simplemente trabajar más horas. El objetivo ya no es estar siempre abierto, sino trabajar mejor. De este modo, se rompe con una cultura basada exclusivamente en el sacrificio constante.

Así pues, el cambio generacional empieza a notarse en la calle. Porque aunque el esfuerzo sigue siendo clave, la nueva generación tiene claro que no quiere repetir el mismo modelo de vida que sus padres. Y en ese cambio, los horarios infinitos empiezan a quedar atrás.