Durante años se ha repetido la misma idea en millones de casas a la hora de colocar el sofá pegado a la pared para ganar espacio. Parece lógico, especialmente en salones pequeños, pero los interioristas llevan tiempo defendiendo justo lo contrario. Y es que una distribución que parecía práctica muchas veces está haciendo que el salón funcione peor.
La tendencia actual ya no busca aprovechar cada centímetro pegando todos los muebles al perímetro. Ahora se intenta crear espacios más equilibrados, cómodos y con una sensación mucho mayor de amplitud visual, incluso cuando el salón no es grande.
Pegar el sofá a la pared hace que el salón se vea peor
Uno de los errores más comunes es pensar que dejar el centro completamente vacío hace que la estancia parezca más grande. Según explican muchos interioristas, ocurre justo al revés en numerosos casos. De este modo, separar ligeramente el sofá de la pared ayuda a crear profundidad y da sensación de un espacio mucho más trabajado. Y es que cuando todos los muebles quedan arrinconados, el salón puede parecer más plano, frío y menos acogedor.

Además, dejar unos centímetros de separación mejora visualmente las proporciones. Incluso en espacios reducidos, mover el sofá entre 10 y 30 centímetros puede cambiar completamente la percepción del ambiente. Otro detalle importante es que ese espacio permite jugar con iluminación indirecta, colocar una consola estrecha o simplemente generar una transición más agradable entre las diferentes zonas.
Los salones modernos buscan crear ambientes
La realidad es que los interioristas ya no entienden el sofá como un mueble pegado al muro, sino como una pieza que organiza el espacio. En muchos proyectos actuales se utiliza incluso para separar ambientes dentro del mismo salón. Por eso cada vez es más habitual ver sofás flotantes o ligeramente adelantados respecto a la pared. Esto ayuda a definir mejor la zona de conversación, televisión o descanso. También mejora la circulación. Cuando el salón está bien distribuido, los recorridos son más naturales y la estancia resulta más cómoda de usar en el día a día.
Eso no significa que siempre haya que alejar mucho el sofá. En viviendas pequeñas sigue teniendo sentido acercarlo, pero evitando que quede completamente encajado contra el muro salvo que el espacio obligue. Así pues, muchos hogares llevan años colocando el sofá de una forma que hoy los interioristas intentan evitar. Separarlo ligeramente de la pared no quita espacio: en muchos casos consigue exactamente lo contrario y hace que el salón se vea más amplio, equilibrado y acogedor.