Hansi Flick ha dejado claro que el fútbol no puede ocuparlo todo para siempre. El entrenador del Barça, que ha construido una carrera marcada por la exigencia y una disciplina férrea, también tiene una prioridad que mira más allá del banquillo: su familia. Flick es abuelo de cuatro nietos y reconoce que quiere reservar una parte importante de su vida para ellos antes de cumplir los 70 años.
“Tengo cuatro nietos y merecen que les dedique más tiempo”, explicó cuando fue preguntado por la posibilidad de permanecer una década en el Barça. El alemán no contempla prolongar indefinidamente su etapa como entrenador. Ahora disfruta del trabajo y de la presión diaria en can Barça, pero sabe que llegará un momento en el que preferirá cambiar los entrenamientos, los viajes y los partidos por una rutina familiar mucho más tranquila.
La familia marca los límites de su carrera
Flick tiene dos hijas, Kathrin y Hanna, y cuatro nietos que ocupan un lugar central en su vida. Durante años, su profesión lo ha obligado a viajar, concentrarse y trabajar con horarios que dejan poco espacio para la normalidad familiar. Por eso, cuando habla del futuro, no piensa únicamente en títulos o contratos, sino también en el tiempo que todavía quiere compartir con ellos.

El técnico ha reconocido que sus nietos influyen incluso en su manera de comportarse públicamente. Sabe que lo observan y que su figura como abuelo tiene una responsabilidad diferente a la del entrenador. Esa relación añade otra dimensión a un personaje que dentro del campo aparece exigente y obsesionado con los detalles, pero que fuera de él intenta conservar espacios alejados del fútbol profesional.
Antes de los 70 quiere bajar el ritmo
Flick no ha fijado una fecha concreta para retirarse, aunque sí ha marcado una frontera emocional. No se imagina repitiendo trayectorias larguísimas si eso significa sacrificar demasiados años junto a sus nietos. Antes de alcanzar los 70 quiere disponer de tiempo para acompañarlos, verlos crecer y participar en una etapa que no puede recuperarse después, por muchos éxitos deportivos que consiga.
La reflexión explica también por qué evita comprometerse demasiado lejos en el tiempo. Flick disfruta en el Barça y se siente cómodo con el proyecto, pero no pretende convertir el banquillo en una obligación permanente. Sus cuatro nietos representan el recordatorio de que existe una vida después del fútbol. Cuando llegue el momento de elegir entre otra temporada de máxima exigencia y estar más presente en su familia, el alemán ya sabe qué pesará más.