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Hansi Flick ha hablado en más de una ocasión de la importancia que tuvo su padre en su infancia y en su camino hacia el fútbol profesional. Detrás del entrenador que hoy dirige al Barça hubo una familia muy joven, con pocas facilidades y un padre que tuvo que asumir responsabilidades desde muy pronto. Hansi Flick recuerda especialmente el esfuerzo que hizo para que él pudiera perseguir un sueño que su progenitor también había tenido, pero que nunca pudo cumplir.

“Trabajó duro para que fuera lo que él nunca pudo: verdadero futbolista”, ha explicado Flick al recordar aquella etapa. Su padre también quería jugar al fútbol, pero las circunstancias familiares y económicas no le permitieron desarrollar una carrera. En lugar de alejarse de ese sueño, decidió volcarlo en su hijo y ayudarlo a tener las oportunidades que él no había tenido.

Su padre renunció a su propio sueño para apoyar el suyo

La historia familiar estuvo marcada por la responsabilidad desde muy temprano. Los padres de Flick eran muy jóvenes y tuvieron que sacar adelante a la familia trabajando intensamente. Poco después llegó también un hermano pequeño, lo que aumentó todavía más las obligaciones y dejó poco espacio para que su padre pudiera pensar en una carrera deportiva.

Hansi Flick rueda de prensa Barça

Aun así, nunca dejó de alimentar la ilusión de Hansi. Flick tenía muy claro desde niño que quería convertirse en futbolista profesional y llegó incluso a decírselo a sus profesores. Su padre, lejos de considerarlo una fantasía, hizo todo lo posible para darle estabilidad y permitirle entrenar y competir.

Flick todavía vincula su carrera a aquel esfuerzo

Con el paso del tiempo, el alemán consiguió alcanzar el fútbol profesional y después construyó una trayectoria todavía más importante como entrenador. Pero cuando mira atrás, no separa sus logros del sacrificio familiar que hubo detrás. Para él, llegar a vivir del fútbol fue también una manera de cumplir parcialmente el sueño que su padre había tenido que abandonar.

Ese recuerdo explica por qué Flick concede tanta importancia al esfuerzo, la disciplina y el compromiso. Son valores que no aprendió únicamente dentro de un vestuario, sino también en casa, observando cómo sus padres trabajaban para sostener a la familia. Antes de los grandes títulos y de los banquillos más exigentes hubo una historia mucho más sencilla: la de un padre que no pudo convertirse en futbolista, pero que trabajó para que su hijo sí tuviera esa oportunidad. Flick nunca ha olvidado ese sacrificio y todavía lo considera una de las bases sobre las que se construyó su carrera.