Hansi Flick llegó a Barcelona para afrontar su primera aventura profesional fuera de Alemania. El entrenador esperaba un cambio deportivo importante. Sin embargo, también descubrió una forma de vida que encaja con su carácter. Sarrià-Sant Gervasi le ofrece tranquilidad, elegancia y rincones para desconectar de la presión del Barça.
El técnico no necesita recorrer grandes distancias para alternar naturaleza, arquitectura y restaurantes. Flick puede salir de casa y comportarse como cualquier vecino. El alemán ha encontrado una rutina discreta en uno de los distritos con más personalidad de Barcelona.

Flick, muy integrado a la ciudad condal
El Turó Park representa el centro de esa vida cotidiana. El entrenador aparece con frecuencia paseando por sus caminos. El parque queda cerca de la plaza Francesc Macià, pero conserva un ambiente pausado. Los árboles aíslan parcialmente el ruido. Su lago de nenúfares completa la escena. Flick puede bajar revoluciones sin abandonar el corazón de la ciudad.

Ese entorno le permite cambiar el césped por una caminata. Las decisiones tácticas quedan temporalmente atrás. Los aficionados respetan su espacio y el entrenador disfruta del barrio sin grandes alardes. Barcelona lo ha acogido con los brazos abiertos y él responde llevando una vida sencilla.
La arquitectura aparece sin necesidad de preparar una ruta turística. La Torre Bellesguard constituye el mejor ejemplo. Antoni Gaudí construyó esta obra entre 1900 y 1909. El edificio recuerda a un castillo medieval, aunque utiliza un lenguaje modernista muy personal. Flick tiene cerca de casa una de las creaciones más singulares y complejas del arquitecto catalán.

Junto al centro de Barcelona, pero con la tranquilidad de las afueras
La azotea de Bellesguard permite observar Barcelona desde otra perspectiva. La construcción combina historia y referencias al pasado medieval del lugar. No tiene la fama de otros trabajos de Gaudí. Precisamente por eso conserva un atractivo diferente. El monumento encaja con un barrio que presume de patrimonio sin convertirse en un escaparate turístico permanente.
Sarrià-Sant Gervasi también invita a disfrutar alrededor de una mesa. El entrenador tiene a su alrededor una oferta gastronómica cuidada. Puede escoger restaurantes clásicos, locales modernos o pequeñas terrazas. El barrio permite comer bien sin desplazarse hasta las zonas más concurridas del centro. POr ejemplo, Il Giardinetto representa uno de sus restaurantes más conocidos. El fotógrafo Leopoldo Pomés impulsó el establecimiento en 1974. Alfonso Milá y Federico Correa diseñaron su interior. El local une gastronomía, diseño e historia en un ambiente que combina perfectamente con la zona.