El futuro de Marc Márquez en Ducati vuelve a quedar en entredicho, esta vez por una presión creciente dentro de la propia estructura del equipo de Borgo Panigale. En este sentido, Gigi Dall’Igna, principal responsable técnico del equipo, se encuentra en el centro de una decisión que puede marcar el rumbo de la fábrica italiana de cara a 2027 y a los próximos años.
Y es que en Ducati empieza a instalarse una idea que hasta hace poco parecía impensable, como lo es la que dice que el ciclo de Márquez podría estar llegando a su tramo final. Las dudas sobre su estado físico y su rendimiento han abierto un debate interno sobre su continuidad y en el equipo italiano no son pocos los que piensan que lo mejor sería acabar antes de lo esperado su relación.
Ducati cuestiona su papel a largo plazo
De este modo, dentro del equipo hay voces que consideran que el piloto español dejará de ser un activo diferencial en un futuro cercano y lo mejor es desprenderse de él antes de que sea tarde. La exigencia de MotoGP no permite margen para la incertidumbre, y Ducati quiere asegurarse de mantener una estructura competitiva a medio plazo.

Y es que la planificación de 2027 ya está en marcha. En ese escenario, apostar por pilotos más jóvenes con muy buena proyección a futuro y que ofrezcan plenas garantías físicas se ha convertido en una prioridad para parte de la dirección de Borgo Panigale.
La presión por recuperar identidad italiana
La realidad es que esta situación se ve agravada por otro factor, como lo es la identidad del equipo. Ducati quiere reforzar su presencia italiana en la parrilla y teme perder ese vínculo en los próximos años. La salida de Pecco Bagnaia y la irrupción de perfiles como Pedro Acosta podrían dejar a la fábrica sin una representación italiana, algo que genera incomodidad dentro de la cúpula.
Así pues, la presión sobre Gigi Dall’Igna es doble. Por un lado, decidir si Márquez sigue siendo una pieza clave; por otro, reconstruir una estructura que mantenga la identidad del equipo. El escenario está abierto, pero el mensaje interno es claro, ya que Ducati no quiere mirar al pasado, sino al futuro. Y en ese camino, la continuidad de Marc Márquez ya no está garantizada.