Gerard Piqué nunca quiso que el fútbol fuese su única vida. El catalán empezó a preparar su futuro cuando todavía estaba lejos de retirarse. Mientras otros jugadores concentraban todas sus energías en competir, Piqué exploraba sectores muy diferentes. El excentral buscaba oportunidades en los inmuebles, los videojuegos y el entretenimiento.
Su primera empresa nació en 2006. Piqué acababa de llegar cedido al Real Zaragoza desde el Manchester United. El defensa creó Kerad Project 2006 para gestionar activos inmobiliarios. Aquel movimiento pasó casi inadvertido. Sin embargo, la operación demostró que su interés por los negocios apareció antes de alcanzar la cima deportiva.

Altibajos del Piqué empresario
Piqué probó después suerte con los videojuegos. Kerad Games desarrolló Golden Manager, un título inspirado en los simuladores de gestión futbolística. Más de cinco millones de personas llegaron a jugarlo. La empresa, pese a esa audiencia, nunca fue rentable. El proyecto dejó una enseñanza importante: la popularidad no siempre produce beneficios.
El futbolista dio un salto mucho mayor en 2017. Piqué fundó Kosmos y entró en la organización de competiciones deportivas. La compañía asumió la transformación de la Copa Davis. El acuerdo generó grandes expectativas y también numerosas críticas. Piqué comprobó entonces que cambiar formatos tradicionales implica asumir riesgos y enfrentarse a resistencias.
El empresario amplió posteriormente su campo de actuación. Piqué compró el FC Andorra en 2018. El catalán impulsó KOI junto a Ibai Llanos en 2021. Un año después, el exjugador lanzó la Kings League, una competición que mezcló fútbol, espectáculo, redes sociales y normas diseñadas para atraer a las generaciones jóvenes.
La Kings League terminó convirtiéndose en su iniciativa más reconocible. El torneo encontró una audiencia que ya no consume partidos únicamente mediante la televisión tradicional. Piqué aprovechó su experiencia deportiva y su capacidad mediática. El antiguo defensa entendió que el entretenimiento actual necesita participación, velocidad y momentos pensados para las redes sociales.

El dinero no es su objetivo máximo
Piqué no presenta esa actividad como una carrera destinada solamente a incrementar su patrimonio. “Yo no hago negocios para ganar dinero”, explicó a Forbes. El empresario busca proyectos que lo diviertan y mantengan su ambición. Piqué considera que el beneficio económico llega cuando una idea funciona y consigue conectar con el público.
El catalán tampoco pretende negar la utilidad de tener recursos. “El dinero ayuda y te ahorra muchos dolores de cabeza”, reconoció. Sin embargo, Piqué rechaza colocarlo por encima de todo. El exfutbolista relaciona el éxito con la posibilidad de construir una vida satisfactoria, disfrutar del proceso y mantener nuevos objetivos.
Su padre también influyó en esa mentalidad. Piqué recibió desde pequeño una educación basada en principios que después trasladó a sus empresas. Algunos proyectos triunfaron. Otros desaparecieron o generaron problemas. El empresario acepta ambas posibilidades. Como dice, no lo hace para ganar dinero.