Cargando...

Gerard Piqué ha recordado uno de los episodios más duros que vivió cuando todavía era un niño y soñaba con convertirse en futbolista profesional. El protagonista fue Louis van Gaal, entonces entrenador del Barça, en un encuentro que dejó al joven defensa completamente bloqueado. “Me apartó de un empujón, y me caí al suelo. Me quedé hecho polvo. No abrí la boca en toda la comida”, explicó años después al recordar aquel momento.

La escena tuvo un impacto enorme porque Piqué era todavía muy joven y Van Gaal representaba la máxima autoridad deportiva del club. Para alguien que estaba empezando a imaginar un futuro en el primer equipo, encontrarse de repente con una reacción tan contundente supuso un golpe difícil de encajar. No respondió, no discutió y tampoco intentó defenderse. Simplemente se quedó en silencio durante el resto de la comida.

Van Gaal le dejó una impresión imposible de olvidar

Piqué siempre ha contado la historia como una de esas experiencias que se quedan grabadas para siempre. El neerlandés tenía fama de entrenador exigente, directo y poco dado a suavizar sus mensajes, y aquel encuentro confirmó al joven catalán que el fútbol profesional podía ser mucho más duro de lo que parecía desde fuera.

Gerard Piqué Gtres (4)

La reacción de Piqué fue completamente distinta a la personalidad segura y provocadora que años después mostraría dentro y fuera del campo. Entonces era un niño impresionado por encontrarse ante el entrenador del Barça y el empujón terminó de descolocarlo. La situación le hizo entender rápidamente que llegar a la élite implicaría convivir con personalidades fuertes y con momentos incómodos.

Aquel niño terminó convirtiéndose en referente del Barça

Con el paso de los años, la historia adquirió una perspectiva completamente diferente. Piqué acabó construyendo precisamente la carrera que soñaba entonces: regresó al Barça, se convirtió en titular, ganó todos los grandes títulos y terminó siendo uno de los centrales más importantes de su generación.

Por eso el recuerdo de Van Gaal funciona también como contraste entre aquel niño intimidado y el futbolista que terminó siendo. El episodio no determinó su carrera, pero sí quedó como una de sus primeras experiencias con la dureza del fútbol profesional.

Piqué acabaría acostumbrándose a la presión, los entrenadores exigentes y los grandes escenarios. Pero aquella comida fue diferente. Todavía no era una estrella ni tenía la seguridad que adquiriría después. Era simplemente un joven que quería llegar al primer equipo y que, después de caer al suelo ante Van Gaal, se quedó completamente hecho polvo y sin ganas de pronunciar una sola palabra.