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Pablo Paéz ‘Gavi’ es uno de los jugadores más pasionales e intensos que hay actualmente, motivo por el cual es un ídolo para la afición del Barça, pero también es odiado por los rivales. Esta cualidad le acompaña desde que era solamente un niño, como explican las personas que mejor le conocen, y le viene heredada. Concretamente, de parte de su madre, que también vive los partidos con un nivel de intensidad increíble, motivo por el cual sufre tanto.

Y esto ha provocado que ya no se atreva a ver ningún partido de su hijo. En especial, después de los sustos que ha tenido a lo largo de su carrera, por culpa de los fuertes golpes que ha recibido, o de sus numerosas lesiones, destacando una muy grave en la rodilla, durante un compromiso con la selección española, hace ya tres años. Así lo explicó el centrocampista nacido en el año 2004 durante una entrevista que concedió a ‘DAZN’.

Gavi y su madre

“Mi madre ya no ve los partidos ni siquiera, la verdad que se asusta un montón. Siempre antes de ir al partido me dice: 'ten cuidado no te metas en ninguna pelea'. Intento siempre que se tranquilice ella y que esté lo más tranquila posible. En el partido piensas muy rápido y yo siempre intento hacer lo más rápido posible, sea lo que sea. Después del partido lo vi más en frío y la verdad que me asusté un poco. En el campo, cuando estás caliente, nada te importa”, aseguró el ganador del Golden Boy y del Trofeo Kopa en el año 2022.

Uno de sus primeros entrenadores, Manuel Vasco, quien lo tuvo a sus órdenes cuando era solamente un niño, corrobora que Gavi es así por naturaleza, y que no hay nada ni nadie que pueda hacerle cambiar a estas alturas. “Pero es que Gavi, con seis años, ya hacía cosas que no eran normales. Su padre lo trajo aquí. Ya tenía el equipo hecho, pero cuando empezó a entrenar ya me dije: 'Éste sí tiene cualidades'. Y por supuesto se quedó. Era capaz de marcar casi 100 goles por temporada. Conducía con una facilidad increíble. Tenía visión de juego. Y, algo que algunos aún no aprecian, físicamente era ya un portento. Cuando sus compañeros más cansados estaban, él más fuerte se sentía. Y, por supuesto, siempre quería ganar. Era ya tan competitivo... Y no olvide usted a su familia. Humilde y muy buena gente. Para que un niño llegue lejos el entorno tiene que ser también muy favorable”, fueron sus palabras.

Gavi, un chico sencillo

Aunque decidiera abandonar su Sevilla natal para ingresar en la Masía cuando era un niño, Gavi mantiene sus raíces allí, y no se olvida de sus orígenes, como asegura Vasco.

“Gavi conserva los mismos amigos de siempre. Cuando viene aquí, a Los Palacios, lo tienes sentado en esta misma grada, la del campo donde se juegan los partidos de La Liara Balompié. Con sus antiguos compañeros. Con su gente. La humildad es eso”, remarcó para concluir.