Francesc Mauri sitúa los kilómetros recorridos entre las primeras cuestiones que conviene valorar antes de comprar un coche eléctrico. El meteorólogo explicó su experiencia en el programa Planta baixa, de TV3. Entonces calculaba un ahorro acumulado de unos 50.000 euros después de diez años utilizando vehículos eléctricos. Su caso correspondía al de un conductor que hace muchos kilómetros, una circunstancia fundamental para entender aquella cifra.
En este sentido, Mauri estimaba que su ahorro anual se encontraba entre los 4.000 y los 6.000 euros. También defendía elegir un vehículo que respondiera a las necesidades cotidianas, recordando que su primer eléctrico tenía unos 90 kilómetros de autonomía. Para él, aquel alcance ya permitía cubrir su uso habitual, aunque condicionara los desplazamientos largos. Su criterio era empezar por los trayectos diarios antes de decidir qué coche necesitaba.
Los kilómetros cambian las cuentas de la compra
El cálculo puede trasladarse a una pregunta sencilla: cuánto cuesta recorrer la misma distancia con cada alternativa. Una diferencia hipotética de cinco euros por cada cien kilómetros supone 500 euros anuales para quien conduce 10.000 kilómetros, pero 1.500 para quien hace 30.000. El ahorro por distancia es idéntico; lo que cambia es cuánto se acumula. Por eso, dos compradores pueden obtener resultados distintos con un mismo modelo.

De esta manera, el precio del vehículo necesita compararse con los gastos previstos durante el tiempo que se conservará. También hay que introducir las condiciones reales de recarga: dónde se enchufará, cuánto costará la electricidad y qué parte de los desplazamientos exigirá utilizar cargadores públicos. Una estimación útil empieza con esos datos concretos, en lugar de aplicar directamente a cualquier conductor el ahorro conseguido por otra persona.
Elegir para el día a día sin olvidar los viajes
La idea de priorizar el uso habitual permite ordenar la búsqueda. Quien recorre distancias parecidas cada jornada puede calcular qué autonomía necesita y cuándo tendrá ocasión de recargar. Después conviene estudiar los viajes menos frecuentes: su duración, las paradas posibles y las alternativas disponibles. Así se compara la comodidad del conjunto, evitando decidir únicamente por el recorrido más largo del año.
Así pues, los 50.000 euros que mencionó Mauri no garantizan ese resultado a otros compradores. Repartidos entre diez años equivalen a unos 5.000 anuales, coherentes con la horquilla que explica. La clave aprovechable está en hacer las cuentas propias: kilómetros, recarga, precio de compra y años de uso antes de elegir.