Ferran Torres habla de sus inicios en el fútbol: “Mis perros, los que hacían de defensores”

Ferran Torres se encuentra en el mejor momento de su carrera profesional, con mucha diferencia. Después de unos años marcados por las constantes críticas, este verano se reivindicó con su gol en la final del Mundial contra Argentina, que permitió a España conquistar su segunda estrella, y convertirse en una leyenda del país, a la altura de Andrés Iniesta. Y tomó la polémica decisión de abandonar el Barça, un año antes de que finalizara su contrato, para firmar por el Paris Saint-Germain.

Luis Enrique le convenció para que siguiera el ejemplo de Ousmane Dembélé, de Leo Messi o de Neymar Júnior, y las cosas no le han podido ir mejor. Su adaptación a la capital de Francia ha sido inmediata, y ha asegurado que se encuentra muy cómodo, y que no echa de menos su vida en la ciudad condal. Aparte, está firmando grandes actuaciones en su nuevo equipo, donde ya se ha ganado un puesto como titular, a base de goles y de asistencias.

En una entrevista con la revista ‘Panenka’, el delantero de 26 años repasó sus inicios en el mundo del fútbol, y cómo se enamoró de la pelota. Y, en su caso, lo hizo jugando todos los días, y durante muchas horas, en el jardín de su casa, utilizando a sus perros como defensores, a los cuales tenía que regatear. “Yo salía poco porque, gracias a Dios, vivo en una casa con una planta baja y tenía allí mi portería, a mis perros, que hacían de defensores, y podía jugar y pasármelo bastante bien”, empezó relatando.

“Jugaba a todas horas. Encima tenía un perro que solo hacía que intentar quitarme el balón, y eso al final ayuda. Yo empecé jugando al fútbol sala, en mi colegio, en el EPLA. Solo fue un año, pero aprendes mucho porque es diferente a lo que es el fútbol 7 y el fútbol 11, y me sirvió mucho. Cuando estás viviendo esa época no piensas en que vas a ser futbolista de Primera División. Yo creo que todos empezamos, más que porque nos gusta, por estar con los amigos, por jugar con ellos y pasártelo bien. Pero de esas épocas sí que hay momentos que se te quedan marcados, de los que no se te olvidan. La verdad es que pasé una muy buena infancia”, prosiguió Ferran, intentando no caer en la emoción de la nostalgia.

“A los siete años, en prebenjamines entré en el Valencia. Voy allí un poco a la aventura. Por un partido que estaba jugando en el colegio, me dijeron que fuera a hacer las pruebas. Fui a hacer las pruebas, que era un partido entre gente que estaba captando, y me ficharon. Con 12 años, pasé a Infantil A, y ese verano crecí 12 centímetros. ¿Qué pasa? Que yo llego a Valencia en pretemporada y no sabía ni controlar un balón, estaba patoso, me caía corriendo yo solo… Ahí sí que pensaba que se me terminaba el fútbol, que no servía. Ese mismo año cogí la mononucleosis, y a partir de ese momento, cuando me recuperé, fue todo hacia arriba: me subieron de equipo y hasta el día de hoy”, sentenció el jugador nacido en Foios, que también tuvo una breve aventura por el Manchester City.