Fermín López, sobre dejar su casa a los 13 años: “Era la primera vez que me iba y era para siempre”

Fermín López es otro de los jugadores que tuvieron que tomar la difícil decisión de abandonar su casa siendo todavía un niño, para probar suerte en otro sitio. Primero, se trasladó de Huelva a Sevilla, cuando ingresó en las categorías inferiores del Betis. Y allí, fue descubierto por los ojeadores del Barça, como le sucedió a Pablo Paéz ‘Gavi’. Así que se reunieron con su familia, para convencerlo de que se trasladara a la ciudad condal, e ingresara en la Masía.

Tenía tan solo 13 años, y no fue fácil dejar atrás todo, para adaptarse a una nueva ciudad, y a una vida sin sus amigos ni sus familiares. Un esfuerzo que ahora recuerda con nostalgia, aunque los primeros meses fueron realmente complicados. En especial, por sus problemas de crecimiento, que le impidieron destacar al principio, y que provocaron que tuviera que conformarse con un rol secundario. Porque nunca estuvo entre los futbolistas señalados para llegar al primer equipo.

Cada verano, tenía el miedo de ser descartado, y el momento de decir adiós llegó en verano de 2022, cuando dejó de ser juvenil. No tenía sitio en el filial, y aceptó el reto de salir cedido al Linares, en Primera RFEF. Allí, firmó un año sensacional, que le sirvió para poder regresar al Spotify Camp Nou. Y en la pretemporada, convenció a Xavi Hernández, que lo incluyó en la convocatoria para realizar la gira por Estados Unidos. El resto, es historia.

Fermín anotó un gol contra el Real Madrid, y se quedó en dinámica con el primer equipo. Sus goles, sus jugadas, su implicación y su talento hicieron todo lo demás, y acabó consagrándose como una pieza muy importante. Y actualmente, es un fijo para Hans-Dieter Flick, y también para Luis de la Fuente, siendo considerado como uno de los mejores futbolistas del planeta en su demarcación. En una entrevista para ‘RAC1’, el atacante de 23 años quiso recordar lo difícil que ha sido para él llegar a donde está.

“El Barça se interesó por mí cuando tenía 11 años, pero mi padre dijo que no, porque todavía era muy pequeño. Dos años más tarde, con 13, me volvieron a llamar para avisarme de que era el último tren, y entonces tuvimos que decir que sí. Yo tenía claro que quería ir al Barça, pero estar tan lejos de mi familia y de mis amigos me costó un poco. El primer día en la Masía fue el peor de mi vida, seguro. A ver, también el más feliz, pero era pequeño y era la primera vez que me iba de casa. Lloré mucho, era la primera vez que me iba y era para siempre”, recordó el futbolista de Huelva.

“Los compañeros que me encontró en la Masía me ayudaron mucho. Todos habían llorado antes. Hicimos un grupo con Xavi Simons y otros niños”, sentenció Fermín.