La historia de Fermín López es de dedicación, de sacrificio y de perseverancia. Porque, aunque ahora sea una de las grandes estrellas del Barça y de la selección española, no lo tuvo nada fácil para llegar al primer equipo. A diferencia de muchos compañeros, su irrupción tardó mucho más, y nunca fue señalado como una de las grandes perlas de la Masía. De hecho, tuvo que superar una cesión en las filas del modesto Linares para tener una oportunidad.
Xavi Hernández fue quien le cambió la vida, ya que le hizo estrenarse con 20 años, y fue quien le consolidó, quedando impresionado con sus actuaciones. Pero, en muchas ocasiones, el andaluz llegó a tener el miedo de que lo descartaran, viendo su endeble físico. Y es que también fue de los últimos en crecer y en desarrollar su musculatura, y esto provocó que fuera suplente habitual durante todos los años que estuvo en las categorías inferiores.

“En otras ocasiones no lo valoras tanto, porque lo ves como algo muy normal, pero si me doy cuenta de todo lo que me ha pasado en este tiempo… Intento aprovecharlo. A mí siempre me ha gustado ser un poco más normal, sencillo. Ahora cuesta hacer vida normal. Me he acostumbrado. Sé que es lo que me queda y ya está”, dijo el ‘7’ azulgrana en una entrevista a ‘Relevo’, donde era preguntado por cómodo ha cambiado su vida en este periodo de tres años.
“Pensaba que algún día se acabaría, que había venido el Barça y ya está. Después crecí como todos mis compañeros, demostré quién era y lo he conseguido. En el proceso ha habido mucho gimnasio. Siempre he comido bastante bien. En la Masía te ayudan mucho. Lo tengo como rutina desde pequeño”, desveló Fermín a la hora de responder si en algún momento pensó que su etapa en el Barça estaba cerca de finalizar, y cuáles fueron las claves de su crecimiento muscular.
El regalo de Fermín a sus padres
Asimismo, Fermín también confesó que le había hecho un bonito regalo a sus padres, las personas que le han acompañado en este proceso, y que tampoco lo han pasado nada bien. Porque se tuvieron que despedir de su hijo cuando todavía era un niño de 13 años, para que pudiera cumplir su sueño de jugar en el Barça.
“Cuando renové no, pero a mi padre le he comprado ahora un coche. Sé que le hacía mucha ilusión. Se lo merece para que lo disfruten los dos. Hace un par de años se vinieron conmigo a vivir a Barcelona. Llevaba mucho tiempo sin vivir con ellos. Se lo merecen. Es la mejor noticia”, finalizó el futbolista de 23 años.