Limpiar el aire acondicionado antes de que llegue el calor no es solo una cuestión de higiene. Los filtros sucios reducen el caudal de aire y obligan al equipo a trabajar más tiempo para alcanzar la temperatura seleccionada. Ese esfuerzo adicional aumenta el consumo eléctrico y puede convertir un aparato eficiente en una fuente innecesaria de gasto durante el verano.
El problema suele pasar desapercibido porque el equipo continúa enfriando, aunque tarde más, haga más ruido o expulse menos aire. El IDAE recomienda limpiar periódicamente los filtros, mientras organismos energéticos advierten de que la suciedad dificulta el funcionamiento y favorece averías prematuras. En hogares con varias unidades o muchas horas de uso, el sobrecoste puede ser importante.
Los filtros sucios obligan al aparato a trabajar más
La limpieza básica comienza con el equipo apagado y desconectado. Después se abre la tapa de la unidad interior, se retiran los filtros y se elimina el polvo con una aspiradora o agua templada, siguiendo siempre las instrucciones del fabricante. Antes de colocarlos deben estar completamente secos, ya que la humedad puede favorecer malos olores y acumulaciones de suciedad.

También conviene limpiar las rejillas, comprobar que nada bloquea la salida del aire y revisar la unidad exterior. Hojas, polvo o falta de ventilación dificultan la expulsión del calor. Sin embargo, manipular refrigerante, componentes eléctricos o conductos internos corresponde a un profesional. Si el aparato gotea, huele mal, forma hielo o no enfría correctamente, una limpieza doméstica puede no ser suficiente.
El ahorro depende del uso y del estado del equipo
No todos los hogares ahorrarán cientos de euros únicamente lavando los filtros. La cifra dependerá de la potencia del aparato, el precio de la electricidad, las horas de funcionamiento y el grado de suciedad. No obstante, mantenerlo limpio evita desperdiciar energía y, combinado con una temperatura moderada, persianas cerradas y puertas selladas, puede reducir la factura estival.
La realidad es que revisar el aire acondicionado antes del verano permite detectar problemas cuando no trabaja al límite. Un filtro limpio mejora el flujo, ayuda a enfriar más rápido y protege el equipo. En viviendas con uso intensivo, varios aparatos o mantenimiento descuidado, la diferencia acumulada durante la temporada sí puede alcanzar cientos de euros entre electricidad y reparaciones evitadas. Esperar a la primera ola de calor sale más caro.