Los nacidos entre 1970 y 1980 empiezan a entrar en una etapa decisiva para su futura jubilación. Muchos todavía ven la pensión como algo lejano, pero los expertos en fiscalidad advierten de que esta generación debe empezar a revisar su situación cuanto antes. No basta con esperar a los últimos años de vida laboral, porque las lagunas de cotización, las bases bajas o una mala planificación pueden reducir de forma importante la pensión futura.
Y es que quienes nacieron entre 1970 y 1980 llegarán a la jubilación entre 2035 y 2045, justo en un periodo en el que el sistema exigirá carreras largas y bases de cotización sólidas. Por eso los asesores recomiendan seguir tres pasos básicos: revisar los años cotizados, comprobar la edad real de jubilación y optimizar la base reguladora antes de que sea demasiado tarde.
Revisar los años cotizados reales
La realidad es que muchas personas creen que llegarán sin problemas a los años necesarios para jubilarse con el 100% de la pensión, pero no siempre es así. Esta generación ha vivido etapas de paro, contratos temporales, becas, periodos como autónomos, cambios de sector y años con cotizaciones irregulares.

De este modo, el primer paso es consultar la vida laboral y calcular cuántos años cotizados se tendrán realmente al llegar a la edad de retiro. No vale hacer una estimación aproximada. Una laguna mal calculada puede cambiar la fecha de jubilación o reducir la cuantía final.
La edad de jubilación puede no ser la esperada
El segundo punto es comprobar si podrán jubilarse a la edad que creen. Muchos trabajadores siguen pensando en los 65 años como referencia automática, pero los nacidos entre 1970 y 1980 vivirán de lleno la jubilación ordinaria a los 67, salvo que acrediten los años cotizados exigidos para retirarse antes sin penalización. El tercer paso es revisar la base reguladora antes de los 55 o 60 años. Los últimos años de cotización serán claves, especialmente con sistemas de cálculo que tienen en cuenta periodos largos. Salarios bajos, bases mínimas de autónomos o años sin cotizar pueden pesar mucho.
Así pues, los expertos piden a esta generación que no espere al final. Revisar cotizaciones, calcular la edad real y mejorar las bases antes de los últimos años puede marcar la diferencia entre una pensión ajustada y una jubilación mucho más tranquila.