Los expertos en climatización niegan que en verano siempre debamos abrir las ventanas para ventilar la casa

Abrir las ventanas en pleno verano parece la forma más lógica de renovar el aire y refrescar la vivienda. Sin embargo, los expertos en climatización advierten de que hacerlo durante las horas centrales del día puede provocar el efecto contrario. Cuando la temperatura exterior supera la interior, el aire caliente entra en casa, eleva la sensación térmica y obliga al aire acondicionado a trabajar más.

La ventilación sigue siendo necesaria, pero debe adaptarse al horario y a las condiciones del exterior. La mejor estrategia consiste en abrir las ventanas durante la madrugada, a primera hora de la mañana o por la noche, cuando el aire suele estar más fresco. Después, conviene cerrarlas antes de que el sol caliente la fachada y proteger los cristales con persianas, toldos o cortinas.

Ventilar a mediodía puede recalentar toda la vivienda

El error habitual es mantener varias ventanas abiertas durante todo el día pensando que la corriente compensará el calor. Si fuera hace más temperatura, esa corriente no refresca: introduce aire caliente y calienta paredes, muebles y suelos. Estos elementos acumulan energía y continúan desprendiéndola incluso cuando baja el sol, por lo que resulta más difícil recuperar una temperatura agradable.

Ventanas del edificio Venus del barrio de La Mina de Sant Adrià de Besòs / ACN
Ventanas del edificio Venus del barrio de La Mina de Sant Adrià de Besòs / ACN

Crear ventilación cruzada puede ser útil, pero únicamente cuando las condiciones son favorables. Abrir ventanas situadas en fachadas opuestas durante unos minutos permite renovar el aire con rapidez y expulsar el calor acumulado. En cambio, dejar una sola ventana abierta durante horas produce una renovación lenta y facilita que el calor exterior penetre de manera constante.

La casa debe permanecer protegida 

Una vez ventilada la vivienda, la prioridad debe ser conservar el aire fresco en el interior. Para conseguirlo, hay que cerrar las ventanas, bajar las persianas de las fachadas expuestas al sol y extender los toldos antes de que los cristales se calienten. También es recomendable cerrar las puertas de las habitaciones más soleadas para impedir que el calor se reparta por toda la casa.

La realidad es que los especialistas no recomiendan dejar de ventilar en verano, sino hacerlo con criterio. La temperatura exterior, la orientación de la vivienda y la hora importan más que una regla fija. Abrir temprano y cerrar durante el calor ayuda a mantener la casa fresca y reduce el consumo de climatización. Ventilar a cualquier hora, en cambio, puede convertir la vivienda en un espacio más caliente y menos confortable.