Hay un mueble que aparece en muchísimas casas de personas mayores y que casi nadie ve como un riesgo. Lleva décadas en la sala de estar, forma parte de la decoración de toda la vida y parece imprescindible para dejar el mando, las revistas, el café o cualquier objeto cotidiano. Sin embargo, expertos en caídas domésticas, fisioterapeutas y profesionales de ayuda a domicilio llevan tiempo señalando que la típica mesita baja de la sala de estar puede convertirse en uno de los elementos más peligrosos para muchos jubilados.
Y es que el problema no está solo en el mueble, sino en dónde suele colocarse. La mesa de centro está justo delante del sofá, en una de las zonas donde más se camina a diario. Para sentarse, levantarse, ir al baño, coger algo o moverse por la sala, muchas personas mayores tienen que esquivarla constantemente. Y ese pequeño gesto, repetido muchas veces al día, puede acabar provocando un tropiezo.
La mesa baja obliga a esquivar y aumenta el riesgo
La realidad es que muchas de estas mesas fueron compradas hace décadas, cuando la movilidad no era un problema. Suelen ser bajas, pesadas, de madera o cristal, con esquinas duras y situadas en mitad del paso. Lo que antes era práctico, con los años puede convertirse en un obstáculo.

De este modo, levantarse del sofá por la noche o caminar con poca luz puede ser suficiente para golpearse con una esquina o perder el equilibrio. El riesgo aumenta si hay alfombras cerca, cables, zapatillas en el suelo o una iluminación insuficiente. Además, muchos jubilados mantienen este tipo de muebles por costumbre, no porque realmente los necesiten. La mesa sigue ahí porque siempre ha estado ahí.
El cambio más sencillo puede evitar sustos
Los especialistas recomiendan revisar la distribución de la sala de estar y dejar más espacio libre entre el sofá y las zonas de paso. A veces basta con retirar la mesa, cambiarla por una más ligera, escoger una con bordes redondeados o colocarla en un lateral.
También puede ayudar sustituirla por mesas auxiliares pequeñas junto al sofá, que permiten dejar objetos a mano sin bloquear el recorrido principal. Así pues, la mesita baja de la sala de estar puede parecer un detalle menor, pero en muchas casas es uno de los mayores riesgos invisibles. Para un jubilado, ganar unos centímetros de paso libre puede ser mucho más importante que conservar un mueble que ya no se adapta a su día a día.