Decir que algo se hace a la babalà es una expresión muy habitual en catalán. La usamos cuando una acción se hace sin orden, sin previsión o un poco al tuntún, como dejándose llevar. Lo que no siempre es tan conocido es que esta expresión, tan viva aún hoy, tiene un origen mucho más antiguo y lejano de lo que podría parecer.
La expresión a la babalà está documentada, como mínimo, desde el año 1839, pero su origen no es románico, sino árabe. Concretamente, proviene de la fórmula Alà bāb Allāh, una expresión de raíz religiosa que se podría traducir literalmente como 'A la puerta de Dios'.
De “en manos de Dios” a hacer las cosas sin rumbo
En su sentido original, Alà bāb Allāh tenía un valor claramente religioso: remitía a la idea de dejar algo en manos de Dios, sin control humano directo. Con el paso del tiempo y la incorporación de esta fórmula a la lengua hablada, el significado evolucionó.
Esta noción de dejarse llevar, de no intervenir o de no planificar, acabó derivando en el sentido actual de hacer algo sin criterio, sin pensarlo mucho o sin ningún tipo de control. Así, una expresión que inicialmente apelaba a la confianza divina acabó convertida en una manera muy gráfica de describir el desorden o la improvisación.
Este cambio semántico no es nada extraño: muchas expresiones que hoy consideramos coloquiales o incluso irónicas tienen un origen solemne o religioso.
El catalán y la huella del árabe
El caso de a la babalà no es excepcional. El catalán, como otras lenguas románicas de la península Ibérica, conserva un buen número de palabras y expresiones de origen árabe, resultado de siglos de contacto lingüístico.
Algunos ejemplos bien conocidos son:
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Atzar ('azar'), que proviene de az-zahr y está relacionado con el juego y la casualidad.
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Raval ('rabal'), del vocablo rabad, que designaba los barrios situados fuera de muralla.
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Safareig ('lavadero'), vinculado a ṣaḥrāǧ, un espacio relacionado con el agua.
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Albergínia ('berenjena'), alcohol o almirall ('almirante'), todos con claras raíces árabes, a menudo reconocibles por el prefijo al-.
En algunos casos, como pasa con a la babalà, no solo se ha conservado la palabra, sino también una parte de su sentido original, aunque adaptado a nuevos contextos culturales.
Una expresión viva
Hoy, decir que alguien hace algo a la babalà no tiene ninguna connotación religiosa. Es una expresión plenamente integrada en el catalán habitual, usada tanto en registros informales como en textos periodísticos o divulgativos.
A pesar de ello, conocer su origen nos recuerda hasta qué punto la lengua es un archivo vivo de la historia. Detrás de una expresión aparentemente cotidiana se esconden siglos de contacto cultural, evolución semántica y adaptación lingüística.