El error de muchos jubilados al guardar todo el dinero en una sola cuenta bancaria les cuesta mucho dinero

Muchos jubilados mantienen todos sus ahorros en la misma cuenta corriente durante años por comodidad, confianza o miedo a contratar otros productos. Sin embargo, los economistas advierten de que esta decisión puede salir cara. El dinero permanece prácticamente inmóvil, pierde poder adquisitivo por la inflación y, además, el cliente renuncia a mejores condiciones que podría encontrar en otras entidades o productos de bajo riesgo.

Y es que una cuenta corriente suele estar pensada para cobrar la pensión, pagar recibos y afrontar gastos cotidianos, no para guardar durante décadas una cantidad importante de ahorro. Cuando el saldo es elevado y no ofrece remuneración, el banco utiliza ese dinero mientras el titular apenas obtiene rendimiento. Con el paso del tiempo, esa falta de rentabilidad puede representar miles de euros perdidos.

El dinero parado pierde valor cada año

La realidad es que mantener 20.000, 40.000 o 60.000 euros en una cuenta sin intereses no conserva realmente su valor. Aunque la cifra siga siendo la misma, la subida de los precios reduce lo que puede comprarse con ese dinero. Por eso, una cantidad que hoy permite afrontar una reforma o varios años de gastos puede resultar mucho menos útil dentro de una década.

Imagen de un jubilado en un parque | Europa Press
Imagen de un jubilado en un parque | Europa Press

De este modo, algunos jubilados podrían separar el dinero según su función. Una parte puede mantenerse disponible para recibos, emergencias y gastos mensuales, mientras el resto puede colocarse en depósitos, cuentas remuneradas, letras del Tesoro u otros productos conservadores. La elección dependerá del plazo, la liquidez necesaria y el nivel de riesgo que cada persona esté dispuesta a asumir.

Concentrarlo todo también aumenta la dependencia

Otro problema es depender por completo de una sola entidad. Si el banco cambia las comisiones, empeora las condiciones o bloquea temporalmente una cuenta por una incidencia, el jubilado puede quedarse sin una alternativa inmediata para operar. Tener una segunda cuenta permite mantener acceso a una parte del dinero y comparar ofertas. También conviene recordar que el Fondo de Garantía de Depósitos cubre, con carácter general, hasta 100.000 euros por titular y entidad. Quienes superen esa cantidad pueden valorar repartir el ahorro entre distintos bancos para reducir la concentración.

Así pues, el error no consiste en utilizar una sola cuenta para el día a día, sino en guardar allí todo el patrimonio sin revisar su rentabilidad, seguridad y condiciones. Separar el dinero por objetivos, comparar alternativas y conservar suficiente liquidez puede evitar que los ahorros pierdan valor silenciosamente durante años.