Durante años, la calefacción doméstica ha girado en torno a sistemas tradicionales como radiadores eléctricos, gas o calderas, con un denominador común como lo es el alto consumo energético. En pleno contexto de subida de precios y transición energética, cada vez más investigaciones buscan alternativas más eficientes. Y es ahí donde un nuevo sistema desarrollado en China empieza a cambiar las reglas del juego.

No se trata de un invento futurista imposible de aplicar, sino de una combinación inteligente de tecnologías que ya existen. La clave está en como se integran y todo lo que consiguen al unir sus esfuerzos.

Un sistema que reduce más de la mitad del consumo

Investigadores de la Universidad de Arquitectura de Shenyang y la Universidad Jiao Tong de Shanghái han desarrollado un modelo capaz de reducir hasta un 55% el coste energético en calefacción.

EuropaPress 5977948 illustration city of shanghai during the 2024 shanghai eprix 8th meeting of
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El sistema combina energía solar fotovoltaica, pequeños aerogeneradores y un doble almacenamiento eléctrico y térmico. Es decir, no depende de una sola fuente, sino que aprovecha diferentes recursos para garantizar el suministro. Además, incorpora baterías de hasta 40 kWh para almacenar electricidad y depósitos de agua que conservan el calor generado, permitiendo utilizarlo más tarde sin necesidad de consumir energía adicional.

Tecnología inteligente para adaptarse al clima

Uno de los aspectos más avanzados del sistema es su capacidad de adaptación. De este modo, utiliza una bomba de calor dual que combina tecnología geotérmica (aprovechando el calor del subsuelo) y aerotérmica (intercambiando energía con el aire). Esto permite mantener la eficiencia tanto en invierno como en verano, incluso en climas extremos como el de Shenyang, donde se ha probado el sistema.

Pero la clave final está en la gestión. El sistema funciona con algoritmos avanzados que optimizan el uso de la energía en tiempo real, reduciendo hasta un 75% la dependencia de la red eléctrica convencional. En el fondo, no es solo una cuestión de generar energía, sino de usarla mejor. Porque el futuro de la calefacción no pasa por consumir más, sino por ser más eficientes. Así pues, este modelo demuestra que, combinando tecnología y planificación, es posible calentar una vivienda gastando mucho menos.