Los datos ya no dejan lugar a dudas. Los economistas, a través de sus estudios, coinciden en que los jubilados, especialmente los más recientes, están superando en ingresos a los jóvenes en grandes ciudades como Madrid y Barcelona. Se trata de un cambio silencioso, pero profundo, que refleja una nueva realidad económica en España que pone en jaque la viabilidad del sistema de pensiones.

Diversos estudios sitúan el foco en una tendencia clara. A cierre de 2025 y en el arranque de 2026, la renta media de los mayores de 65 años ha superado a la de los trabajadores menores de 35. No es un caso aislado ni puntual, sino un fenómeno estructural que ya tiene nombre y se conoce como brecha generacional de ingresos.

Pensiones más altas que muchos salarios

Y es que la clave está en la cuantía de esas pensiones. Los nuevos jubilados acceden a prestaciones más elevadas que en generaciones anteriores, fruto de carreras laborales más largas y cotizaciones más altas. En ciudades como Madrid, la pensión media del Régimen General supera los 1.900 euros mensuales, una cifra que está bastante por encima del salario más habitual entre los jóvenes. El cual no supera los 1.500 euros mensuales.

Un jubilado en un parque. Foto Anthony Fomin Unsplash
Un jubilado en un parque. Foto Anthony Fomin Unsplash

De este modo, el contraste se hace evidente. Mientras muchos menores de 35 años encadenan contratos temporales o salarios ajustados, los jubilados cuentan con ingresos estables y, en muchos casos, superiores. La realidad es que el sistema está favoreciendo, en términos relativos, a quienes ya han salido del mercado laboral. Algo dificilmente sostenible.

Más ingresos y más patrimonio

Pero la diferencia no se limita al ingreso mensual. Los expertos subrayan que los mayores de 65 años también concentran más riqueza. En muchos casos, disponen de vivienda en propiedad y de un patrimonio acumulado a lo largo de décadas que los jóvenes ahora mismo ni se pueden llegar a imaginar tener en su poder.

Por el contrario, los jóvenes se enfrentan a mayores dificultades para acceder a una vivienda y tienen menos capacidad de ahorro. Esta doble brecha, tanto en ingresos como en patrimonio, amplía aún más la distancia entre generaciones. De hecho, algunos estudios cifran en torno a un 28% la diferencia de renta media a favor de los mayores.

Así pues, el debate ya está sobre la mesa. Los jubilados no solo mantienen su poder adquisitivo, sino que en muchos casos lo superan frente a los jóvenes, consolidando una brecha generacional que marca el presente y condiciona el futuro económico.