Doctor La Rosa, endocrino: “Los problemas de piel no siempre empiezan en la piel, la solución es interna”

La piel puede ser uno de los primeros lugares donde se manifiestan cambios que están ocurriendo en el organismo. Alteraciones hormonales, estrés, determinados medicamentos y algunos patrones dietéticos pueden influir en problemas como el acné. Por eso, cuando un brote aparece repetidamente, limitarse a cambiar cremas sin estudiar otros factores puede dejar sin resolver una parte importante del problema.

La idea que defiende el doctor La Rosa es mirar más allá de la superficie. En el acné, por ejemplo, los andrógenos pueden estimular las glándulas sebáceas y aumentar la producción de sebo, favoreciendo la obstrucción de los folículos. Es especialmente visible durante la adolescencia, el ciclo menstrual o determinadas alteraciones hormonales, aunque no significa que todos los granos tengan un origen endocrino.

Las hormonas pueden explicar algunos brotes persistentes

Cuando el acné aparece de repente en la edad adulta, es intenso o se acompaña de otros síntomas, el médico puede valorar si existe un componente hormonal. Los expertos señalan que algunas alteraciones hormonales pueden provocar brotes y que, en determinadas mujeres, enfermedades como el síndrome de ovario poliquístico pueden manifestarse también mediante acné persistente.

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¿Problemas de piel? La clave podría estar en tu interior. Muchas veces, una piel sana y libre de impurezas, acné o alergias se logra no solo con lo que aplicamos externamente, sino entendiendo que la verdadera solución empieza desde adentro. La piel es un reflejo de nuestro equilibrio interno y lo que sucede en nuestro organismo. Algunos consejos para una piel radiante desde el interior: 1. Rebalanceá tus hormonas: Los desbalances hormonales, especialmente las hormonas sexuales, suelen reflejarse en nuestra piel. Considerá hablar con un especialista para encontrar el equilibrio. ⚖️🥑 2. Atendé tu dieta: Eliminá alimentos que te generen reacciones adversas como distensión, mucosidad, gases o mala digestión. A veces, los problemas de piel están directamente relacionados con lo que comemos y cómo nuestro cuerpo lo procesa. 🍽️🚫 Recordá, una piel saludable comienza con un cuerpo saludable. Prestá atención a las señales que te da tu organismo y cuidalo desde adentro hacia afuera. #PielSaludable #BienestarInterno #CuidadoPersonal #CuidadoDeLaPiel

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La alimentación puede intervenir, pero tampoco existe una dieta universal capaz de curar la piel. Algunos estudios relacionan los alimentos de alto índice glucémico con un mayor número de lesiones de acné en ciertas personas. Reducir picos frecuentes de glucosa puede ayudar en algunos casos, aunque la evidencia no permite atribuir cualquier problema cutáneo al azúcar, los lácteos o un alimento concreto.

La solución no siempre está únicamente dentro

La frase de que los problemas de piel nunca empiezan en la piel resulta demasiado absoluta. El acné también depende de la obstrucción de los folículos, el sebo, la inflamación y microorganismos presentes en la propia piel. Dermatitis, infecciones, alergias de contacto o irritaciones pueden tener desencadenantes externos y necesitar tratamientos dermatológicos específicos, aunque el estado general de salud también influya.

Por eso, la mejor lectura del mensaje es no tratar la piel como un órgano aislado. Dormir, gestionar el estrés, mantener una alimentación equilibrada y estudiar posibles alteraciones hormonales puede complementar el tratamiento, pero no sustituye un diagnóstico. Una crema puede ser necesaria igual que una terapia hormonal o un cambio de hábitos. Si los brotes son persistentes, dolorosos o dejan cicatrices, conviene consultar a dermatología y valorar otras causas cuando existan señales adicionales. La piel puede reflejar lo que ocurre dentro, pero también tiene enfermedades propias que empiezan exactamente en ella y requieren atención médica específica.