Diego Rivas, cirujano, sobre la Seguridad Social “Es gratis y la gente abusa de ella”

El cirujano Diego Rivas ha puesto sobre la mesa un debate incómodo sobre el uso de las urgencias públicas. Según explica, muchas personas acuden al hospital por molestias menores porque perciben la atención como gratuita y disponible en cualquier momento. Su frase es directa: “Es gratis y la gente abusa de ella”. Una afirmación que no cuestiona el derecho a recibir asistencia, sino la utilización de un servicio pensado para situaciones que necesitan atención inmediata importante.

Y es que las urgencias no funcionan como una consulta ordinaria sin cita previa. Su objetivo es atender accidentes, dolores intensos, dificultades respiratorias, hemorragias, síntomas neurológicos repentinos o cualquier cuadro que pueda poner en riesgo la salud. Cuando se llenan de pacientes con problemas leves, los profesionales deben dedicar tiempo y recursos a casos que podrían resolverse en atención primaria, una farmacia o mediante vigilancia en casa.

Las urgencias no atienden por orden de llegada

La realidad es que acudir al hospital por una molestia pequeña no significa que el paciente vaya a ser atendido rápidamente. Los servicios de urgencias utilizan sistemas de triaje para clasificar cada caso según su gravedad. Una persona que llegue después puede pasar antes si presenta síntomas más preocupantes.

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De este modo, llenar las salas con casos leves aumenta los tiempos de espera y la presión sobre médicos, enfermeros y personal sanitario. También puede transmitir una sensación de colapso permanente, aunque una parte importante de los pacientes no necesite realmente atención hospitalaria urgente. Eso no significa que alguien deba quedarse en casa ante una duda importante. El problema aparece cuando se utiliza urgencias para evitar pedir cita, obtener una segunda opinión o resolver molestias que llevan varios días sin empeorar.

Saber dónde acudir también protege el sistema

Los profesionales recomiendan valorar primero otras vías cuando el cuadro es leve. Los centros de atención primaria pueden resolver infecciones menores, dolores moderados, problemas dermatológicos o síntomas que no representan un peligro inmediato. Los servicios telefónicos sanitarios también permiten recibir orientación antes de desplazarse. La gratuidad en el momento de uso no significa que la asistencia no tenga coste. Las urgencias necesitan personal, pruebas, instalaciones y recursos financiados entre todos. Utilizarlas correctamente ayuda a que estén disponibles cuando alguien realmente las necesita.

Así pues, la advertencia de Diego Rivas busca llamar a la responsabilidad. La Seguridad Social garantiza atención médica, pero las urgencias no deberían convertirse en la primera opción para cualquier problema menor. Saber distinguir entre una molestia y una emergencia también es una forma de cuidar la sanidad pública.