La DGT ha reforzado el control sobre los conductores que deben renovar el carnet de conducir cuando existen enfermedades, tratamientos médicos o limitaciones que pueden afectar a la seguridad vial. No significa que todos estos conductores tengan que volver a examinarse del teórico y del práctico, pero sí que deben acreditar de nuevo que siguen siendo aptos para conducir antes de conservar el permiso.
Y es que el punto clave está en la aptitud psicofísica. La DGT recuerda que los Centros de Reconocimiento de Conductores autorizados son los encargados de emitir los certificados necesarios para obtener o renovar el permiso, con pruebas visuales, auditivas, psicológicas y médicas que demuestren que el conductor en cuestión está en condiciones óptimas.
No todas las enfermedades impiden conducir
En este sentido, tener una enfermedad no supone perder el carnet. Lo que se valora es si esa dolencia, tratamiento o limitación afecta a la vista, los reflejos, la movilidad, la atención o la capacidad de reacción. En algunos casos, bastará con un informe favorable del especialista. En otros, la renovación puede concederse por menos tiempo o con una serie de condiciones.

De este modo, conductores con patologías cardiovasculares, neurológicas, trastornos del sueño, problemas de visión, enfermedades metabólicas o tratamientos que puedan alterar la conducción deben revisar su situación antes de renovar el carnet. La normativa permite limitar o denegar el permiso si no se acredita que la conducción sigue siendo segura. También es importante recordar que no existe un nuevo examen general para todos los conductores por motivos de edad o salud. Lo que hay es una evaluación individual en cada una de las renovaciones.
La renovación puede tener restricciones
El informe de aptitud psicofísica es obligatorio para renovar el permiso y caduca a los 90 días hábiles desde su expedición. Por eso conviene no dejar el trámite para el último momento, especialmente si hay que aportar informes médicos adicionales. Si el centro detecta una limitación, puede recomendar una vigencia menor del carnet, el uso obligatorio de gafas, adaptaciones del vehículo o restricciones concretas. En casos graves, puede impedirse la renovación hasta que exista una mejora o un informe favorable.
Así pues, la DGT no obliga a todos a sacarse de nuevo el carnet, pero sí exige demostrar que se sigue estando en condiciones de conducir. Los conductores con enfermedades, tratamientos o limitaciones antiguas deberían revisar su caso antes de renovar para evitar sorpresas.