David gestiona junto a su mujer tres tiendas de máquinas expendedoras en Alcoy que, según sus cuentas, pueden alcanzar una facturación conjunta de 6.000 euros mensuales. El negocio les permite vender sin permanecer detrás de un mostrador durante toda la jornada. “Trabajamos 20 horas semanales”, explicó en una entrevista en el canal de YouTube de Eric Ponce. Esa dedicación corresponde al trabajo que realizan entre los dos para mantener los establecimientos.
En este sentido, también detalló cuánto queda después de pagar los gastos. Cada tienda ingresa entre 1.800 y 2.000 euros mensuales y deja aproximadamente entre 500 y 600 euros de beneficio tras descontar productos, alquiler y otros costes. Por tanto, el resultado conjunto que declara se sitúa alrededor de los 1.500 a 1.800 euros al mes. La facturación muestra el volumen de ventas; el dinero disponible depende de lo que cuesta conseguirlas.
La primera tienda tuvo que cambiar de ubicación
El proyecto nació cuando buscaban ingresos complementarios compatibles con el cuidado de su familia. Sin embargo, el primer establecimiento tuvo dificultades para funcionar. La ubicación ofrecía pocas ventas y, además, sufrieron actos de vandalismo que provocaron daños en los cristales. Tener las máquinas instaladas y los productos disponibles no bastaba para atraer suficientes compradores. El negocio exigía revisar una decisión tan importante como el lugar elegido.

De esta manera, optaron por desmontar aquella tienda y trasladarla a una zona más céntrica. El cambio supuso nuevos gastos y vino acompañado de una ampliación del número de máquinas. Según su relato, esa segunda apuesta requirió otros 10.000 euros. Antes de consolidar los tres establecimientos, tuvieron que asumir el coste de corregir un comienzo que no estaba dando los resultados esperados.
Vender durante todo el día y repartir las tareas
Las cifras de David permiten entender qué buscaban con este modelo: disponer de un negocio cuyo horario de venta fuera más amplio que su dedicación presencial. Las máquinas hacen posible esa diferencia, aunque siguen necesitando productos y atención. Las veinte horas semanales que declara la pareja reflejan el tiempo de gestión de los tres locales, una tarea que se reparte entre ambos.
Así pues, su experiencia combina una facturación recurrente con una inversión previa y un comienzo complicado. El traslado del primer local fue decisivo para continuar, mientras que la expansión permitió sumar ingresos de varios establecimientos. Para David, el atractivo está en organizar ese trabajo alrededor de su vida familiar. Sus cuentas describen hasta dónde ha llegado el negocio después de corregir errores y ampliar su actividad.