Dabiz Muñoz y Cristina Pedroche forman una de las parejas más conocidas de España, pero el inicio de su relación estuvo rodeado de una idea que el chef siempre ha considerado equivocada. Cuando comenzaron juntos, él ya tenía tres estrellas Michelin, aparecía en televisión y gozaba de un enorme prestigio gastronómico. Desde fuera, muchos asumieron que Pedroche había encontrado en él una pareja con una situación económica privilegiada. Sin embargo, el propio Dabiz Muñoz ha explicado que, en realidad, aquello estaba muy lejos de lo que ocurría.
"La gente intuía que Cristina, hablando de una forma soez, había dado el braguetazo conmigo y en realidad era todo lo contrario, el que había dado el braguetazo a nivel monetario era yo", relató en La Ventana. Su explicación partía de una anécdota de los primeros meses de relación, cuando quiso viajar desde Tailandia hasta Myanmar para encontrarse con Pedroche, que estaba grabando Pekín Express. El billete costaba unos 600 euros y él no podía pagarlo.
Tres estrellas Michelin, pero viviendo prácticamente al día
Muñoz ya era entonces uno de los cocineros españoles con mayor reconocimiento internacional. El problema era que éxito profesional y dinero disponible no significaban necesariamente lo mismo. Según recordó, había gastado prácticamente todo el presupuesto previsto para aquella semana en Bangkok entre el viaje y el alojamiento, por lo que no tenía suficiente efectivo para comprar otro billete de última hora.

La situación llegó hasta el punto de tener que pedir ayuda. El chef explicó que llamó al responsable de su empresa para intentar conseguir dinero, aunque finalmente terminó contándole la situación a Pedroche. Muñoz no recuerda exactamente quién acabó pagando aquel vuelo, pero sí conserva perfectamente la contradicción: mientras desde fuera se suponía que ella se había beneficiado económicamente de estar con él, era él quien necesitaba ayuda para poder ir a verla.
Pedroche terminó siendo mucho más que su pareja
Con los años, Muñoz también ha destacado el papel que Pedroche ha adquirido dentro de su vida profesional. La define como su "toma de tierra" y explica que participa activamente en muchos aspectos de sus negocios gastronómicos. No se limita a acompañarlo: interviene en decisiones, conoce el funcionamiento del Grupo XO y prueba las nuevas creaciones que desarrolla el cocinero.
La anécdota del vuelo permite entender por qué Muñoz se ríe ahora de aquella percepción inicial. Tenía reconocimiento, estrellas Michelin y una carrera ascendente, pero no una fortuna disponible para gastar sin mirar. La imagen exterior decía una cosa y sus cuentas decían otra: en aquellos primeros meses, asegura, el beneficiado económicamente de la relación era precisamente él.